Azucar sin Sal

Azucar sin Sal

sábado, 13 de febrero de 2010

Teoría del Querer

“Y es que ayer pude reír gracias a ella, sentirme querido y amado tras cada beso y caricia que me daba. Con ella pude aprender a descubrir lo que es el querer, y lo que es más valioso: el ser apreciado más allá de un instante efímero que se diluye al atardecer del día.
Ahora en medio de un rompimiento solitario imagino cada minuto que pasamos, cada instante agradable, cada pelea absurda como el porqué de mi existencia. Ahora puedo estar seguro que te quise realmente, en medio de una frase que comenzó con la letra inicial de tu nombre, esa letra que nos unió y que ahora queda erguida en medio del horizonte vacío que significará mi vida de aquí en adelante.”


- Frase construida en el instante mismo en el cual se confirmaba un hasta pronto que daba paso a la seguridad del haber experimentado por breves instantes lo que uno en lo cree que es el amor.


A los pocos minutos, luego de un silencio prolongado y un vacío obligado era necesario precisar lo siguiente:


El corazón es un músculo flexible. Al serlo entonces por qué no se puede amar con la misma intensidad a dos personas en el mismo instante. Qué es lo que impide soñar con dos personas, amarlas, desearlas y esperar ser feliz con ellas. La exclusividad puede sonar como el paliativo a la afirmación promulgada hace un instante, pero quienes somos nosotros para pedir, mejor dicho exigir ser únicos en la vida de una persona. ¿Tan buenos podemos pretender ser para encasillar a una persona en el acto y en el pensamiento?


El corazón es un músculo flexible, capaz de adaptarse a las distintas sensaciones que podemos experimentar en un espacio y tiempo determinado. Al tener esta capacidad, cómo no imaginar entonces que el corazón sea capaz de albergar en sus dimensiones a dos personas que confluyan en un espacio de armonía y respeto mutuo.


El corazón es un músculo flexible capaz de comportarse y desenvolverse de distintas maneras aún en situaciones similares. Entonces, porqué no pensar que es posible darse íntegro por dos personas al mismo tiempo. Porqué no imaginarnos la posibilidad de decir un te amo a dos personas diferentes pero guardando la misma pasión e intensidad por ambas. ¿Qué es lo que impide tal situación?


Es verdad que por la naturaleza del ser humano, este busca sentirse aceptado y protegido por un grupo. Dentro del mismo empieza a tener vínculos mucho más profundos con sus integrantes, tanto hombres como mujeres. Es allí, donde la atracción por el sexo opuesto sale a flote y la interacción cambia. El trato se vuelve mucho más intenso, y existe un deseo por tener a una persona específica a de una forma exclusiva, que sea totalmente diferente a la de los demás. Es allí donde quizás se pueda explicar la exclusividad en el querer y posteriormente en el amar a una persona, pero también al analizar la naturaleza del órgano humano que hace posible sentir tales emociones es inevitable encontrar una contraparte. El corazón es un órgano capaz de hacernos experimentar sensaciones y emociones que difícilmente podemos explicar con exactitud, el cóctel de palabras que pudieran reflejar en parte dichas reacciones es muy amplio y por ende casi imposible de transmitir a los demás. Al observar y analizar las características del órgano en mención, cómo no pensar que llamada utopía de amar a más de una persona pueda ser más real de lo que podamos imaginar.


Sin embargo, es importante señalar que la situación de la cual vengo haciendo mención líneas atrás no puede ser comparada con la llamada infidelidad debido a que tal acto representa la violación a una promesa o a un compromiso realizado entre dos personas, las cuales se comprometen a mantener un vínculo exclusivo entre los dos. Valga redundar, dichas personas suscribieron un acuerdo en el cual ambos se comprometen a ser únicos (en el tipo de relación que puedan estar manteniendo) para el otro. Mientras tanto el querer o amar a dos personas con la misma intensidad es un acto transparente que implica tener una sinceridad para con uno mismo y para con las personas implicadas. Tal sentimiento no es clandestino, ni se esconde tras un muro o una fachada, por el contrario es expresado abiertamente. No se puede querer u amar si es que se miente.


Es muy probable, casi seguro que mis ideas puedan resultar descabelladas para quienes mantienen o han mantenido una relación muy estrecha con su pareja debido a su mutuo enamoramiento y compromiso exclusivo para con la otra persona. Quien escribe estas líneas es tan solo un joven soñador que comienza a experimentar el sentimiento del querer, viendo aún todavía lejano el amar. Justamente en ese descubrir y experimentar el querer nace la pregunta del porqué no querer u amar a dos personas a la vez.


De igual forma, no quisiera caer en la soberbia de insinuar que soy un individuo que posee tanto amor para dar que tiene todo el derecho para buscar a más de una persona para saciar la necesidad de querer. Tampoco quiero manifestarme partidario del Poliamor y pretender ser un liberal en exceso que considera que tener más de una relación íntima, amorosa que sea duradera de manera simultánea con varias personas, con el pleno consentimiento y conocimiento de todos los amores involucrados sea la respuesta a lo que expuse con anterioridad de ninguna manera. Es sabido que el amor o lo que se cree de él no se puede entender sino sentir, pero cómo sentirlo sino se tiene una idea de él. A lo largo del tiempo, siempre se ha querido encasillar al amor dentro de un conjunto de parámetros que aparentemente intentan demostrar lo que es en verdad, valga decir el matrimonio, la fidelidad, el amor solamente entre un hombre y una mujer, etc etc. Pero, ¿quien carajo puede dar testimonio que esas son las muestras del verdadero amor? ¿acaso solamente si se siguen aquellas arbitrariedades uno puede estar seguro de lo que siente?


Este es quizá uno de los tantos artículos que se han escrito sobre el tema, quizá no sea el idóneo para opinar ni dar algunas conjeturas, pero me resulta intrigante el saber cómo es realmente el origen y el final de muchos bienes y males en el mundo.
Agradecimiento a Luciana González-Polar por la foto del post. Espero que no sea ni la primera ni la última vez que utilice las fotos de la futura mejor fotógrafa del Perú.