Azucar sin Sal

Azucar sin Sal

miércoles, 25 de marzo de 2009

La playa y YO





Es viernes, hace unas pocas horas acabo de arribar a un conocido balneario de la ciudad, en donde supuestamente se reúne lo más “cool” de Lima Limón. Estoy cansado, con frío y deseando un Bismutol, producto de las no pocas rebanadas de pizza que comí hace poco. Es verano, hace calor pero tengo frío. Uso sandalias, pero además las acompaño con dos pares de medias. Es huachafo lo sé. No vengo a la playa hace 4 años, que en lo personal no fueron largos, pero ¡oh casualidad! Hoy me encuentro confinado compartir momentos con el sol, la playa, la arena, las gaviotas, los mui muis, y los heladeros. Hoy es viernes de playa, y hoy me acabo de enfermar.

Tengo frío y lo último que tengo es un pantalón, en mi maleta sólo hay 3 ropas de baño, las cuales no pienso mojar porque no me gusta meterme al mar. Tengo miedo que me coma un tiburón, tengo miedo a echarme sobre la arena y convertirme en chicharrón. Mi cuerpo tiembla y no hay ni una frazada en medio de este desierto. Tengo frío y me pongo de mal humor, leo un rato, me aburro. Me llaman a ver una película, me alegro…
Pregunto que película es, me responden que es Amanecer… No digo nada más, odio a los vampiros, odio ver otra película con un romance, tengo mala suerte en el amor, envidio al actor que interpreta a Edward, es alto, con una mirada tierna, y enloquece a todas las chicas que conozco incluyendo a mis dos primas. Pasan 10 minutos y por azares de la vida el frío que sentía se incrementa, pido permiso y busco a mi mamá. Le digo que tengo mucho frío y que por favor me de una pastilla, o en todo caso una frazada. Mi tía me mira extrañada y reafirma que soy un “webas” ( palabra cariñosa que equivale a decir: eres un huevón), es así como salen las dos de su entretenida conversación llena de rajes para buscarme una pastilla. Mi madre me toca. ..la frente claro está, y me dice que estoy volando en fiebre, le digo que no es así , que sólo debe darme una pastilla o una frazada. Me dan la pastilla, me voy a acostar.
Es viernes, es medianoche, estoy en la playa y tengo frío, escucho la música de las otras casas, escucho a la gente reír gritar, escucho a los autos llegar con la familia enloquecida y deseosa de pasar un día en la playa.. estoy echado en la cama con 4 pares de sábanas, y una manta que encontré por casualidad, estoy cansado, aburrido y estoy en la playa. No quiero que sea mañana, no quiero despertar y sentir frío cuando hace sol, no quiero estar metido un cuarto cuando podría estar haciendo algo playero, aunque no sepa realmente de que se trate.

(…)

Es sábado, estoy meloso, tengo mucha sed y amanecí desnudo. Creo que la fiebre se fue, hace un sol increíble y tengo ganas de ir a nadar aunque solo sepa hacer el perrito. Me pongo mi mojado e improvisado pijama y me voy a duchar. El agua está fría, no me puedo bañar, pienso un momento en qué debería hacer, y mientras hago eso el espejo del baño se empieza a empeñar, todo el espacio esta cubierto de vapor, lo cual me indica que el agua por arte de magia, o por el calentamiento global se calentó.

Voy a la playa, no veo a ninguna chica impactante en bikini, nuevamente reafirmo mi creencia en que la playa no me quiere. Señoras con celulitis, barrigones con chela en mano, y un sin fin de niños corriendo, conforman el paisaje playero de aquella mañana. No pasa ni media hora y el cielo se empieza a nublar, pienso que es un gran día y que las cosas empiezan a cambiar, ponen la bandera roja y aún así pienso en meterme al mar, camino a los Bay Watch, ante la brisa fría y la arena mojada, al estar delante de la inmensa masa azul (bueno en realidad estaba marrón producto de la contaminación) pienso ¿realmente me meteré al mar? Decido dar un paso más y cuando lo hago me doy cuenta de que no lo podré lograr.. el agua está helada y no soporto estar muriéndome de frío, soy un cobarde y caigo en la cuenta de que no cumpliré mi sueño de ser salvavidas, ni de nadar en el mar lleno de espuma, de bolsas y de tanta sal.

(…)

Es domingo, hace mucho calor, regreso a paso ligero para ver el clásico en la casa de playa de mis tíos y esperar claro está una victoria de la “U”, al llegar a la puerta descubro que mis pies aún se encontraban cubiertos de arena por lo cual me dispuse a limpiármelos en el fregadero que se encontraba a un costado de la casa. La limpieza se realizaba de lo más normal, hasta que por nuevamente azares del destino el cable de la pistola de agua que utilizaba se rompió, ocasionando que el agua saliera con una potencia bárbara, mojándome completamente, y ahogándome de paso en mi sorpresa por tal suceso. Desesperadamente intentaba hacer que el agua no continuara saliendo pero todo era inútil, mientras más trataba de evitar que el agua saliera más presión hacía con lo que inunde la parte delantera de la casa, mojara los pisos y de paso inundara el jardín, todo a la vista de los buenos y respetados vecinos de la playa. Mojado y con el agua aún emanando de la manguera a una presión que amenazaba con sobre pasar los 3 dígitos en al cuenta de agua de mis tíos, no tuve más remedio que verme en la vergüenza de tener que avisarle a mi tío de lo ocurrido.. como se podrán imaginar la cara mojada y avergonzada de mi persona no tuvo mas que implorarle disculpas por lo ocurrido, y aunque no haya pasado a mayores quedé con el recuerdo de haber roto una manguera e inundado todo un jardín.
Finalmente el tan esperado clásico no lo pude ver por televisión, ya que en la casa sólo había Direc Tv.

* Este post va dedicado para Karloncho, mi eterno y fiel amigo que sigue esperando por el post que aquella noche le prometí mientras tomábamos unas chelas. Sé que el tema no tiene nada que ver con lo que te había prometido pero al menos sirve para alivianar la carga de conciencia que tengo.

jueves, 12 de marzo de 2009

Eran dos amigos, "A" y "B", que a pesar del poco tiempo de conocerse, ambos habían entablado un vínculo especial de amistad, un cariño inconmensurable del uno para con el otro. Ahora, si bien existía esta invaluable estima, "A" no podía dejar de preocuparse por lo que casi diariamente le ocurría al otro, y esto era el constante afligimiento de "B" para con la vida.
Un día nublado en pleno invierno, ambos salieron a caminar para despejarse un poco del constante ritmo de estudios que tenían, y fue así que durante la caminata "A" al ver nuevamente afligido a "B" le preguntó el porqué de su estado de ánimo. La respuesta del otro fue simplemente un silencio sepulcral en un inicio, pero cuando A se disponía a seguir caminando como si no hubiera realizado la pregunta "B" contestó lo siguiente:
- Sabes... prefiero guardar mi felicidad para aquellos momentos en los cuales todo se torne aparentemente difícil, donde no haya la posibilidad de encontrar color en medio de tanta penumbra, guardarla para los día nublados como este, para ser como el Sol que sale en invierno para calentar si quiera por unos momentos el frío del día y darle color a lo que por el momento es gris. Tú con tu felicidad y buen ánimo haces que mis días ya posean el color que hace falta para mirar con agrado la vida .. es así que prefiero guardarme mí felicidad para dártela cuando tú no la poseas y así poder brindarme del todo como tú lo haces conmigo.
Justo en ese instante, en medio del inmenso cielo gris, salía de entre las nubes un radiante sol dando sus primeros rayos hacia el lugar donde se encontraban "A" y "B"

sábado, 7 de marzo de 2009

MEGES


* Quizás se hayan preguntado el leer este humilde intento de blog es porqué de mi seudónimo MEGES. Bueno en esta oportunidad quisiera dar respuesta a la elección de este singular y extraño nombre. Lo que leerán a continuación es un poema que escribí a inicios de año pasado para un concurso de literatura en mi última etapa de vida escolar. Por cosas del destino MEGES fue uno de los 3 mejores poemas del concurso, lo cual significó una alegría inmensa para su creador.

Quisiera también dar las gracias a la persona que inspiró tal poema, que curiosamente lleva como nombre las iniciales del poema y de mi hoy seudómino.






MEGES


Por: Alonso Augusto Cantuarias 5ºC


Y solo consigo contemplarte,
acosada por extraños que osan tocarte
mientras que yo en el silencio
anhelo tu cuerpo ajeno y tan conocido en sueños,
deseando desnudar mis temores le doy al cielo una plegaria
esperando que tu ceno me acurruque,
me cubra y consuele
en los ríos de miedo que brotan
al pensar no merecerte,

Desfalleciendo al ver tu exhuberancia
lejos de mí
Llevo a la muerte la imagen de
Tu hermosura delirante
Segadora y Verduga de quienes caen
Al disfrute de quienes no te conocen,
y aunque pudiendo hacerlo
No comprenderían la bella y excitante
Que es tu sensual estructura

Trazando mi huella en tu cuerpo
Caigo abatido al no conocerte del todo,
Y es que día a día cambias y sin saber cómo
Sigues estando allí
Cual asesina angelical que cuida los sueños
De donde tú solo eres reina de verdad