Azucar sin Sal

Azucar sin Sal

jueves, 9 de abril de 2009

Porque quiero estar con SOLEDAD.


“Trébol” es uno de mis mejores amigos, es un chico inteligente, divertido y con gran sentido de la realidad. Sin temor a equivocarme podría afirmar que es el chico con el que toda mujer quisiera estar. Trébol lleva una vida feliz a pesar de los problemas que se le puedan presentar, tiene amigos, a su familia, y principalmente a su enamorada llamada “Campanita”. Llevan ya un buen tiempo juntos, a pesar de todas las tempestades que han caído sobre ellos, ya sean la distancia ( es que hay que ser abusivo para vivir uno al norte de la ciudad y la otra al otro extremo de Lima Limón), los problemas del tiempo, (y cómo nos los va haber si ambos son deportistas, y encima tienen responsabilidades con quienes los rodean) y .. a las “tentaciones que se puedan cruzar ocasionalmente.

A raíz del estilo de vida que llevaba Trébol me empecé a cuestionar acerca de la estabilidad de su relación con Campanita, y no es que no quisiera que estuvieran, todo lo contrario el verlos juntos era algo conmovedor, envidiable por la felicidad que sentían. Siempre me he preguntado cómo es que las personas pueden llevar tanto tiempo junto a otra, quererla con la misma intensidad que el primer momento, en el cuál se enamoraron de ella, y es que a un tipo incrédulo como yo, las relaciones a largo plazo, el matrimonio, y el amar a una persona hasta que la muerte los separe le parecen incomprensibles, raras, extrañas, una utopía. A veces pienso que ello se debe a mi mala fortuna en el amor, y a mi postura que dice “no te des más oportunidades por el momento para no salir lastimado.”

Trébol siempre me decía que mi postura era estúpida, que no tenía que encerrarme en esa manera de pensar, porque la vida hay que vivirla y gozarla a pesar de lo que uno pueda sentir en un momento determinado, ya sean sentimientos placenteros o de profundo dolor. Ante ello claro está le replicaba: tú tienes una enamorada que te quiere, que día a día te prueba lo mucho que le importas, y principalmente que te llena plenamente.

En los últimos meses y luego de mandar al recuerdo a MEGES, mi antigua y querida musa, no he tenido la posibilidad de que alguna chica me llene como ella lo hizo, haciendo que el color de los días se convierta en un tono casi descolorido.
Pero al mismo que esto ocurría me puse a pensar que es mejor andar solo por la vida que llevar a cuestas una relación cargada de problemas. Digo esto no por el despecho que me significó haber sido rechazado por una chica, sino por la reflexión que uno hace luego de desfalco emocional, lo que lleva a uno a sentar cabeza y darle sentido a la manoseada frase: “por algo pasan las cosas”.





No quisiera vivir agobiado por los malentendidos que pueda producir mi amistad desbordante, mi costumbre de decirle te quiero a más de una chica (incluyendo a sus mamás), mis atenciones y detalles con ellas, etc. Siento que aún no ha llegado el momento en ele que tenga que decirle a alguien: Tú eres especial, y justamente sentir lo que aún me parece incomprensible, el querer de una forma y especial y única a una determinada persona, dejando todo lo demás de lado y aventurarme en mis sentimientos para con ella, aunque no puedo negar que hubiese querido que MEGES fuera esa persona.

Volviendo a la vida de Trébol, quien fue el que me inspiró a escribir este post, tengo que decir que hace unos días me llamó de la nada. No pretendo decir con esto que estuvo mal que me llamase, pero en un día a mitad de semana y con todos los trabajos que afloran , es difícil llamar a un amigo, y más aún para contarle una inquietud, imagínense el grado de desesperación en la que ha podido estar. Pues bien, trébol me pregunto si podía contarme algo, y obviamente le dije que sí, por el profundo aprecio y admiración que le guardo, es así como comenzó a contarme lo que ocurría con Campanita, su enamorada, y conforme transcurrían los minutos me enteraba de los pormenores de su relación, el desgaste que existía en ella, y la contradicción de terminar con ella a pesar de quererla por encima de todo.
Me pregunto ¿cómo es posible querer a alguien y pensar en terminar con ella? Si uno quiere a alguien de verdad porqué alejarse de ella, y hacerla sufrir.
Antes que Trébol estuviera con Campanita, había tenido también un acercamiento con una de sus mejores amigas llamada “Catita”, pero como la vida implica decisiones Trébol eligió lo mejor que consideraba en ese momento, y esa opción era Campanita. Luego de sentar cabeza y tomar la determinación de quererla por encima de todo la relación con Cata cambió, y esa amistad que estuvo a un pasa de convertirse en algo más se fue diluyendo hasta terminar en un mero saludo y despedida. El mundo da vueltas y uno nunca puede darse el lujo de decir nunca y más aún cerrar una puerta, y una nueva puerta se había abierto en los últimos días para Trébol: Cata había regresado a su vida, en silencio, de improviso, pidiéndole verse de nuevo y retomar aquella amistad que habían tenido tiempo atrás.
¿Qué harían si volvieran a ver su un casi enamorado/a justo cuando su relación marcha en el peor momento? ¿Qué sentirían al ver a esa persona con la que casi están, no experimentarían siquiera por un día cómo sería el estar con esa persona?

Cuando Trébol me pidió el favor de decirle qué hacer realmente me sentí desconcertado. Un tipo incrédulo ante el amor por una parte se sentía feliz de saber que no existe, pero por otra parte se decía: es mi amigo, su felicidad está en juego y también la felicidad de su chica. Lo único que pude atinarle a decir con una mano en el corazón fue que no podía engañarla y probar siquiera por un día el saber qué es estar con Cata como en los viejos tiempo, ya que era proclive a caer en la tentación, y por consiguiente darle un gran dolor a Campanita. En ese momento jugaba a hacer el ángel o el diablo de su subconsciente, en ser el amigo conservador y preocupado, y por otro lado podía ser el liberal y hedonista que le digiera que la vida sólo se vive una vez, y que lo que un hombre busca es la felicidad.

En ese instante comprendí que a veces es mejor estar sólo a estar comprometido en una relación, si uno aún es inmaduro como quien escribe este post, lo mejor que le puede pasar es el aún no haber encontrado a esa persona especial, ya que lo último que quisiera hacerle es daño a esta.. Muchos me dirán que digo esto porque aún no experimento la sensación de querer a alguien, pero es también la mejor manera de mantenerme al margen de una responsabilidad para con otra persona.. y hoy lo último que quisiera es tener que rendir cuentas de ética y de amor a alguien.

Aún no me aventuro a preguntarle a TRÉBOL el final de su historia, prefiero no saberlo también, ya que por un lado está la alegría de mi amigo que encuentra la felicidad nuevamente y por otro lado está el ver a una chica con el corazón destrozado.

El factor M.A



¿Quién no ha tenido a lo largo de su vida un mejor amigo/a? ¿Quién no le ha confiado a alguien especial sus más íntimos secretos y recurrido a ella tanto en los momentos más difíciles así como en los momentos en los cuales la vida pareciera ser mejor que el mismísimo cielo?
Todos sin duda hemos contado con la suerte de poseer un mejor amigo/a (M.A). Ahora bien, siendo fieles a la ya agotadora y repetitiva frase de: <<>>, me pongo a pensar si es que incluso valga la pena poner e tela de juicio la relación de amistad que existe con las personas, incluyendo claro está al M.A y la durabilidad que existe.
Digo esto porque con las diferentes circunstancias que la vida nos depara, y teniendo presente que cada persona tiene una vida propia, la cual no esta supeditada a adquirir algún compromiso con algún individuo, es factible que el lazo de amistad que nos pueda unir a otra persona se vea de pronto desatado e irreparablemente nos veamos separados totalmente de ella, ya sea por un instante o por todo una vida.
¿Qué pasa cuando la otra persona, nuestro querido y entrañable M.A simplemente desaparece de nuestro día a día? ¿Es justo pensar que esta persona ha cometido un delito al olvidarnos, al no darnos siquiera un timbrazo para indicarnos cómo está explicándonos el porqué de su repentina desaparición? Sinceramente pienso que la amistad es también un ciclo en la vida, que nace, se desarrolla y también muere. Con esto no quiero decir que no exista la verdadera amistad, o que no pueda durar toda la vida, sino que manifiesto un punto de vista teniendo como base mi propia vida y la de mis más cercanos seres vivientes, llámense amigos, intentos de enamorada, conocidos, etc.

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Siendo hijo único y con la (mala) suerte de tener padres sobre protectores, mi infancia no fue del todo feliz en cuanto a relaciones de amistad se trató. Viviendo gran parte de esta etapa en un distrito aparentemente peligroso como el Rímac, mis padres me negaban reiteradamente salir a jugar con otros niños del barrio, teniendo quizás el temor de que me convierta en un pirañita o algo por estilo. Fue así como crecí jugando autistamente entre un torreón de juguetes pero sin la compañía de otros niños con quien compartir.
*La descripción que hago es general, no quiere decir que haya pasado toda mi infancia jugando sólo. De vez en cuando me dejaban salir a jugar con el hijo de mi vecina 2 años menor que yo, con quien compartí los graciosos momento de jugar partidos de fútbol uno contra uno o pretendiendo formar numerosos clubs .. cuyos miembros éramos únicamente nosotros dos.



Mientras tanto en el cole pase una primaria tranquila, sin ningún trauma producto de la crueldad de los niños (léase exclusión), pero tampoco gozando de amistades resaltantes que me llevaran a jugar en la casa de otro amigo, o ir a los cumpleaños de los demás, etc.
Es así que entré a la secundaria como un niño tímido y con una inocencia bárbara, sumándole también a que el contacto con chicas era aún un tema desconocido para mí. Estando ya en la secundaria mi vida social dio un cambio tremendo, dado que empecé a conocer de verdad a mis compañeros de promoción lo que me llevó a ir forjando una verdadera amistad la cual continúa hasta estos días ..
Sin ánimos de irme por las ramas contando detalles de mi vida privada, llegaré al punto que me hizo escribir este intento de post, que fue el momento en el cual conocí a “0” quien a lo largo de 3 años fue mi mejor amiga, esa persona en la cual confié a ciegas y pasé momentos que me hicieron pensar que el cielo ya no era necesario si es que estaba junto a ella, porque O fue justamente más que una mejor amiga o una hermana fue….

(…)

Todo comenzó en un templado día sábado, aún lo recuerdo, no acababa de llegar con mi grupo de amigos a una simple y anual feria escolar del colegio que se encuentra al costado de nuestro querido Salesiano, cuando entre el vaivén de entradas y salidas a los múltiples stands, donde se exhibían trabajos de todo tipo, entre por casualidad a uno en particular donde un gran número de chicas con bata blanca se encontraban algunas con una aburrida cara y otras tantas con signos de agotamiento luego de tanto hablar exhibiendo sus trabajos. Fue ahí donde observe entre toda la multitud a “O” con su sonriente semblante, hablando con una tranquilidad única y moviendo suavemente sus manos explicando lo que tenía en su cercanía. Era una típica escena de chico enamorado a primera vista, donde el momento transcurre al son de diversas cámaras en velocidad lenta, hasta que de pronto ¡Alonso! toda la atmósfera a la mierda. La chillona voz de “C”, quien era una de las primeras féminas con quien había entablado una relación de amistad meses atrás, me volvió en menos de un segundo a la bulliciosa realidad de aquel salón.
-Hola, ¿cómo estás? Me dijo “C” sonriente como siempre
- Bien supongo , atine a responderle de una maneras vaga y aún deseoso de retomar la vista en “O”.
La conversación con “C” transcurrió como cualquier otra conversación de dos adolescentes, entre las típicas preguntas de cómo está la exposición, las afirmaciones de que el cole es pesado y que todos los trabajos que se hacen son por ganar nota, los futuros planes del fin de semana, los kinos que se aproximan y que sin duda no debo dejar de ir.. hasta el punto en el que se toca el tema amoroso. Es ahí donde “C” utilizando esa delicadeza que tiene las chicas se percató de mi mirada constante hacia donde se encontraba “O”, y sin dudar un instante tomando mi brazo me acercó intempestivamente hacia el puesto donde “O” y otras 2 chicas se encontraban sentadas.
Sin ánimos de extender más la historia de cómo conocí a “O” solo quisiera decir que los pormenores de la conversación fueron los típicos del chico tímido conversándole a la chica a la cual considera simpática.
En fin, la historia entre “O” y mi persona transcurrió a la sombra del primer amor de ella, y fue a raíz de esto que me convertí sin querer queriendo en el su fiel amigo, en esa personita que está ahí para acompañarla en el dolor, dándole una palabra de aliento, poniendo el hombro para que llore.. pero claro nada más.
Es así como el primer flechazo que había causado “O” se fue diluyendo en las infinitas mañanas, tardes y noche en donde me fui convirtiendo en su mejor amigo, y a la larga ella en el mío.
Siendo dos personas muy parecidas en gustos, pero muy diferentes en cuanto a realidades sociales a pesar de que fuéramos de la misma edad “O” siempre o por lo menos durante esos dos primeros años, se preocupó por mantener un constante contacto conmigo, ya sea desde recordarme nuestro aniversario de mejores amigos, mes por mes, o comunicándose conmigo para ver la manera de dar una vuelta para conversar acerca de lo que sentía…. (continuará)