
“Trébol” es uno de mis mejores amigos, es un chico inteligente, divertido y con gran sentido de la realidad. Sin temor a equivocarme podría afirmar que es el chico con el que toda mujer quisiera estar. Trébol lleva una vida feliz a pesar de los problemas que se le puedan presentar, tiene amigos, a su familia, y principalmente a su enamorada llamada “Campanita”. Llevan ya un buen tiempo juntos, a pesar de todas las tempestades que han caído sobre ellos, ya sean la distancia ( es que hay que ser abusivo para vivir uno al norte de la ciudad y la otra al otro extremo de Lima Limón), los problemas del tiempo, (y cómo nos los va haber si ambos son deportistas, y encima tienen responsabilidades con quienes los rodean) y .. a las “tentaciones que se puedan cruzar ocasionalmente.
A raíz del estilo de vida que llevaba Trébol me empecé a cuestionar acerca de la estabilidad de su relación con Campanita, y no es que no quisiera que estuvieran, todo lo contrario el verlos juntos era algo conmovedor, envidiable por la felicidad que sentían. Siempre me he preguntado cómo es que las personas pueden llevar tanto tiempo junto a otra, quererla con la misma intensidad que el primer momento, en el cuál se enamoraron de ella, y es que a un tipo incrédulo como yo, las relaciones a largo plazo, el matrimonio, y el amar a una persona hasta que la muerte los separe le parecen incomprensibles, raras, extrañas, una utopía. A veces pienso que ello se debe a mi mala fortuna en el amor, y a mi postura que dice “no te des más oportunidades por el momento para no salir lastimado.”
Trébol siempre me decía que mi postura era estúpida, que no tenía que encerrarme en esa manera de pensar, porque la vida hay que vivirla y gozarla a pesar de lo que uno pueda sentir en un momento determinado, ya sean sentimientos placenteros o de profundo dolor. Ante ello claro está le replicaba: tú tienes una enamorada que te quiere, que día a día te prueba lo mucho que le importas, y principalmente que te llena plenamente.
En los últimos meses y luego de mandar al recuerdo a MEGES, mi antigua y querida musa, no he tenido la posibilidad de que alguna chica me llene como ella lo hizo, haciendo que el color de los días se convierta en un tono casi descolorido.
Pero al mismo que esto ocurría me puse a pensar que es mejor andar solo por la vida que llevar a cuestas una relación cargada de problemas. Digo esto no por el despecho que me significó haber sido rechazado por una chica, sino por la reflexión que uno hace luego de desfalco emocional, lo que lleva a uno a sentar cabeza y darle sentido a la manoseada frase: “por algo pasan las cosas”.
No quisiera vivir agobiado por los malentendidos que pueda producir mi amistad desbordante, mi costumbre de decirle te quiero a más de una chica (incluyendo a sus mamás), mis atenciones y detalles con ellas, etc. Siento que aún no ha llegado el momento en ele que tenga que decirle a alguien: Tú eres especial, y justamente sentir lo que aún me parece incomprensible, el querer de una forma y especial y única a una determinada persona, dejando todo lo demás de lado y aventurarme en mis sentimientos para con ella, aunque no puedo negar que hubiese querido que MEGES fuera esa persona.
Volviendo a la vida de Trébol, quien fue el que me inspiró a escribir este post, tengo que decir que hace unos días me llamó de la nada. No pretendo decir con esto que estuvo mal que me llamase, pero en un día a mitad de semana y con todos los trabajos que afloran , es difícil llamar a un amigo, y más aún para contarle una inquietud, imagínense el grado de desesperación en la que ha podido estar. Pues bien, trébol me pregunto si podía contarme algo, y obviamente le dije que sí, por el profundo aprecio y admiración que le guardo, es así como comenzó a contarme lo que ocurría con Campanita, su enamorada, y conforme transcurrían los minutos me enteraba de los pormenores de su relación, el desgaste que existía en ella, y la contradicción de terminar con ella a pesar de quererla por encima de todo.
Me pregunto ¿cómo es posible querer a alguien y pensar en terminar con ella? Si uno quiere a alguien de verdad porqué alejarse de ella, y hacerla sufrir.
Antes que Trébol estuviera con Campanita, había tenido también un acercamiento con una de sus mejores amigas llamada “Catita”, pero como la vida implica decisiones Trébol eligió lo mejor que consideraba en ese momento, y esa opción era Campanita. Luego de sentar cabeza y tomar la determinación de quererla por encima de todo la relación con Cata cambió, y esa amistad que estuvo a un pasa de convertirse en algo más se fue diluyendo hasta terminar en un mero saludo y despedida. El mundo da vueltas y uno nunca puede darse el lujo de decir nunca y más aún cerrar una puerta, y una nueva puerta se había abierto en los últimos días para Trébol: Cata había regresado a su vida, en silencio, de improviso, pidiéndole verse de nuevo y retomar aquella amistad que habían tenido tiempo atrás.
¿Qué harían si volvieran a ver su un casi enamorado/a justo cuando su relación marcha en el peor momento? ¿Qué sentirían al ver a esa persona con la que casi están, no experimentarían siquiera por un día cómo sería el estar con esa persona?
Cuando Trébol me pidió el favor de decirle qué hacer realmente me sentí desconcertado. Un tipo incrédulo ante el amor por una parte se sentía feliz de saber que no existe, pero por otra parte se decía: es mi amigo, su felicidad está en juego y también la felicidad de su chica. Lo único que pude atinarle a decir con una mano en el corazón fue que no podía engañarla y probar siquiera por un día el saber qué es estar con Cata como en los viejos tiempo, ya que era proclive a caer en la tentación, y por consiguiente darle un gran dolor a Campanita. En ese momento jugaba a hacer el ángel o el diablo de su subconsciente, en ser el amigo conservador y preocupado, y por otro lado podía ser el liberal y hedonista que le digiera que la vida sólo se vive una vez, y que lo que un hombre busca es la felicidad.
En ese instante comprendí que a veces es mejor estar sólo a estar comprometido en una relación, si uno aún es inmaduro como quien escribe este post, lo mejor que le puede pasar es el aún no haber encontrado a esa persona especial, ya que lo último que quisiera hacerle es daño a esta.. Muchos me dirán que digo esto porque aún no experimento la sensación de querer a alguien, pero es también la mejor manera de mantenerme al margen de una responsabilidad para con otra persona.. y hoy lo último que quisiera es tener que rendir cuentas de ética y de amor a alguien.
Aún no me aventuro a preguntarle a TRÉBOL el final de su historia, prefiero no saberlo también, ya que por un lado está la alegría de mi amigo que encuentra la felicidad nuevamente y por otro lado está el ver a una chica con el corazón destrozado.
A raíz del estilo de vida que llevaba Trébol me empecé a cuestionar acerca de la estabilidad de su relación con Campanita, y no es que no quisiera que estuvieran, todo lo contrario el verlos juntos era algo conmovedor, envidiable por la felicidad que sentían. Siempre me he preguntado cómo es que las personas pueden llevar tanto tiempo junto a otra, quererla con la misma intensidad que el primer momento, en el cuál se enamoraron de ella, y es que a un tipo incrédulo como yo, las relaciones a largo plazo, el matrimonio, y el amar a una persona hasta que la muerte los separe le parecen incomprensibles, raras, extrañas, una utopía. A veces pienso que ello se debe a mi mala fortuna en el amor, y a mi postura que dice “no te des más oportunidades por el momento para no salir lastimado.”
Trébol siempre me decía que mi postura era estúpida, que no tenía que encerrarme en esa manera de pensar, porque la vida hay que vivirla y gozarla a pesar de lo que uno pueda sentir en un momento determinado, ya sean sentimientos placenteros o de profundo dolor. Ante ello claro está le replicaba: tú tienes una enamorada que te quiere, que día a día te prueba lo mucho que le importas, y principalmente que te llena plenamente.
En los últimos meses y luego de mandar al recuerdo a MEGES, mi antigua y querida musa, no he tenido la posibilidad de que alguna chica me llene como ella lo hizo, haciendo que el color de los días se convierta en un tono casi descolorido.
Pero al mismo que esto ocurría me puse a pensar que es mejor andar solo por la vida que llevar a cuestas una relación cargada de problemas. Digo esto no por el despecho que me significó haber sido rechazado por una chica, sino por la reflexión que uno hace luego de desfalco emocional, lo que lleva a uno a sentar cabeza y darle sentido a la manoseada frase: “por algo pasan las cosas”.
No quisiera vivir agobiado por los malentendidos que pueda producir mi amistad desbordante, mi costumbre de decirle te quiero a más de una chica (incluyendo a sus mamás), mis atenciones y detalles con ellas, etc. Siento que aún no ha llegado el momento en ele que tenga que decirle a alguien: Tú eres especial, y justamente sentir lo que aún me parece incomprensible, el querer de una forma y especial y única a una determinada persona, dejando todo lo demás de lado y aventurarme en mis sentimientos para con ella, aunque no puedo negar que hubiese querido que MEGES fuera esa persona.
Volviendo a la vida de Trébol, quien fue el que me inspiró a escribir este post, tengo que decir que hace unos días me llamó de la nada. No pretendo decir con esto que estuvo mal que me llamase, pero en un día a mitad de semana y con todos los trabajos que afloran , es difícil llamar a un amigo, y más aún para contarle una inquietud, imagínense el grado de desesperación en la que ha podido estar. Pues bien, trébol me pregunto si podía contarme algo, y obviamente le dije que sí, por el profundo aprecio y admiración que le guardo, es así como comenzó a contarme lo que ocurría con Campanita, su enamorada, y conforme transcurrían los minutos me enteraba de los pormenores de su relación, el desgaste que existía en ella, y la contradicción de terminar con ella a pesar de quererla por encima de todo.
Me pregunto ¿cómo es posible querer a alguien y pensar en terminar con ella? Si uno quiere a alguien de verdad porqué alejarse de ella, y hacerla sufrir.
Antes que Trébol estuviera con Campanita, había tenido también un acercamiento con una de sus mejores amigas llamada “Catita”, pero como la vida implica decisiones Trébol eligió lo mejor que consideraba en ese momento, y esa opción era Campanita. Luego de sentar cabeza y tomar la determinación de quererla por encima de todo la relación con Cata cambió, y esa amistad que estuvo a un pasa de convertirse en algo más se fue diluyendo hasta terminar en un mero saludo y despedida. El mundo da vueltas y uno nunca puede darse el lujo de decir nunca y más aún cerrar una puerta, y una nueva puerta se había abierto en los últimos días para Trébol: Cata había regresado a su vida, en silencio, de improviso, pidiéndole verse de nuevo y retomar aquella amistad que habían tenido tiempo atrás.
¿Qué harían si volvieran a ver su un casi enamorado/a justo cuando su relación marcha en el peor momento? ¿Qué sentirían al ver a esa persona con la que casi están, no experimentarían siquiera por un día cómo sería el estar con esa persona?
Cuando Trébol me pidió el favor de decirle qué hacer realmente me sentí desconcertado. Un tipo incrédulo ante el amor por una parte se sentía feliz de saber que no existe, pero por otra parte se decía: es mi amigo, su felicidad está en juego y también la felicidad de su chica. Lo único que pude atinarle a decir con una mano en el corazón fue que no podía engañarla y probar siquiera por un día el saber qué es estar con Cata como en los viejos tiempo, ya que era proclive a caer en la tentación, y por consiguiente darle un gran dolor a Campanita. En ese momento jugaba a hacer el ángel o el diablo de su subconsciente, en ser el amigo conservador y preocupado, y por otro lado podía ser el liberal y hedonista que le digiera que la vida sólo se vive una vez, y que lo que un hombre busca es la felicidad.
En ese instante comprendí que a veces es mejor estar sólo a estar comprometido en una relación, si uno aún es inmaduro como quien escribe este post, lo mejor que le puede pasar es el aún no haber encontrado a esa persona especial, ya que lo último que quisiera hacerle es daño a esta.. Muchos me dirán que digo esto porque aún no experimento la sensación de querer a alguien, pero es también la mejor manera de mantenerme al margen de una responsabilidad para con otra persona.. y hoy lo último que quisiera es tener que rendir cuentas de ética y de amor a alguien.
Aún no me aventuro a preguntarle a TRÉBOL el final de su historia, prefiero no saberlo también, ya que por un lado está la alegría de mi amigo que encuentra la felicidad nuevamente y por otro lado está el ver a una chica con el corazón destrozado.
