Azucar sin Sal

Azucar sin Sal

sábado, 12 de diciembre de 2009

Alonsiano - Parte I


Sus manos aún tenían el perfume de aquella última mujer a la que había amado. Además, tenía impresa en cada una de sus huellas el rostro de la carne de aquella única mujer a la que había amado, y justamente era aquella mujer la única persona que le había dicho lo importante que era en su vida. Habían pasado solo unas horas desde aquella pérdida en el café. No se trataba de un sueño, menos de una fantasía o una pesadilla, era la cruda verdad, aquella verdad que por más buena o mala que fuera, le permitía experimentar lo que nunca había abordado en sus cortos veinte años. Es así, como se encontraba parado en la esquina que colindaba con una florería que se encontraba cerrada, donde podía observar a la distancia como dos rosas se marchitaban a la par que unos bellos tulipanes que no habían logrado ser vendidos a pesar de encontrarse en remate. Sin embargo, justo en ese preciso instante, divisó en la oscuridad de aquella tienda un rostro que le era conocido, un rostro que le era muy familiar.

Pasando la media noche una brisa desvelaba su rostro, haciéndolo despertar en medio de la penumbra de su habitación. El sueño que había gestado minutos antes no le había podido durar el tiempo que hubiera deseado, y es que contando esa noche eran ya tres las semanas del cruento insomnio que lo asolaba.
Abriendo sus ojos inyectados de un rojo solo comparable con el fuego del infierno que lo consumía en sus pesadillas, aquel hombre maldecía su infortunio.
A pesar de los minutos en los que había podido hilvanar un poco de sueño, había conseguido avizorar la escena de la florería en medio de la tempestad.

La mañana trajo consigo la continuación de la noche más larga que había vivido, confuso y timorato se sacó de encima las sábanas que lo cubrían, y poniéndose lentamente de pie contempló que en su habitación no habitaba nadie más a excepción de su persona y de los miedos que lo acompañaban.
Caminando meditabundo atravesó a paso lento las cortas dimensiones de su recinto hasta depositarse al pie de un bizarro espejo. En él, sólo podía apreciar leves trazos de su persona que se perdían entre la confusión del reflejo que observaba. No lo entendía, tampoco quería intentarlo. Levantando una vez mas su rostro para verse por última vez en el espejo, contempló la presencia de Fiorella se erguía incólume al pie de las figuras de tantas otras mujeres que había pasado por una tarde o una noche en su vida. Sus ondulados cabellos atrapaban las desilusiones del ayer y los cubrían con el castaño de su tonalidad. Su estatura y esbelta figura contrataban con la pequeñez de su presencia que cubierta con harapos la veía en la distancia.
- Cómo no te conocí ayer- dijo con voz suplicante, esperando una respuesta sincera y no un simple cliché.
Ella mirándolo tiernamente no le respondió, quizás intuyendo lo que podía pasar si pronunciaba las palabras que se instalaban en su pecho hacía ya varios meses, desde aquel enero en el que se conocieron. Un enero que meses atrás se había convertido en un opaco y frío julio que ya se tornaba un intransigente diciembre sin que pudieran quererse realmente.

Un fuerte golpe azotó la ventana de su habitación haciéndolo despertar de repente. Era la segunda vez dentro de aquella noche tan larga en la que había logrado conciliar el sueño. Lamentablemente dicho sueño sólo trajo consigo una confusión más para su ya complicada vida.
Saliendo resignado descendió a través de las escaleras del edifico número 716 rumbo al encuentro con la cordura, el sentido y la razón. El día era húmedo y se sentía el olor a tierra húmeda en la atmósfera proveniente de los jardines y parques aledaños. Las personas que caminaban a lo largo de la calle llevaban sus abrigos, desguarneciéndose del frío que pudieran sentir en aquel momento, pero él no, sólo con un viejo y desteñido polo contemplaba los cafetines semivacíos de la avenida Larco, que usualmente se encontraba abarrotada de pintorescos personajes. El motivo de su poca convencional forma de vestir ante ese clima adverso era quizá el deseo de experimentar una situación real y no solo las distorsiones de su traicionera mente.

Entre el vaivén de sus pasos Cordura pasó presurosa por su costado rumbo hacia el Boulevard del fondo de la calle, sin siquiera verlo de reojo. Apesadumbrado por lo ocurrido aquel hombre continuó caminado sin guía por las aceras buscando encontrar sentido luego de su noche con aquella mujer de la cual no recordaba el nombre y de Fiorella.
Sentándose en una banca intentaba darse un respiro, la caminata no estaba dando frutos y por el contrario, sólo conseguía confundirlo aún más luego de ver a la Cordura y a la Razón correr lejos de él. Porqué maldita razón había tenido que volver a soñar con aquellas mujeres que nunca fueron más que una simple ilusión en su vida, no había explicación, todo este tiempo había escapado de las garras de las suposiciones, de los tal vez.. en todo este tiempo había conseguido vivir algo real con aquella única mujer que lo había amado de verdad.

Inmerso en un mar de angustia y confusión propia del más correcto personaje kafkiano, un hombre decidió amablemente colocar un cartel al costado de aquel hombre. Dicho cartel tenía grabado un contundente e impactante CONTINUARA.

jueves, 29 de octubre de 2009

Collage I

Porque es difícil sentir algo propio que no provenga de quienes pasan alrededor. Collage I es una pequeña muestra de sentimientos propios y extraños que bifurcan en una confusión de jueves por la noche.




Porque no hay razón o respuesta a la necesitad de tocarte,
De ahondar mucho más las huellas de mi alma,
Y dejar un rastro para que sigas mi camino,
Que más quisiera yo, que te importara
y decidieras emprender lo que yo emprendí
ya hace tiempo atrás,
Perderme en las noches mientras tu dormías
solo para enfrascar tus suspiros,
y bañarme en el sudor nocturno
que humedece tu suave piel


(...)


No digas nada porque ya esta demás,
No respires porque acabaste el aire que alguna vez vida daba,
Y mientras esperas el final recuerda que el comienzo ya se dio,
No te esfuerces en recordar porque alguien ya lo habrá olvidado

Solo espera y aguarda en silencio el cierre del telón que nunca más se abrirá


(...)


Se me hizo tarde para saludarte y preguntarte como estabas..
Se me hizo tarde para ver como te ibas y recibir tu despedida aunque no pronunciaras palabras..
Se me hizo tarde para agradecerte el haberte visto aunque no estuvieras nunca presente,
Se me hizo tarde para recordar tus caricias aunque nunca me hayas rozado con tus manos


(....)


Es que sé que no eres nada,
Lo sé.
Lo pensé hoy,
Lo había pensado ayer
Y aún así sigo sintiendo lo que no me produces,
Con sólo pensarte el desnuda en frente mío,
Excitando mis sentidos ya agotados,
Es tan común ya verse así,
Cada noche,
Cada fatídico minuto
Del cual soy presa de esta desesperación
El repudiar lo que hago por sentir placer,
Ese placer que ansío en cada sueño,
Ese placer que imagino,
Ese placer que se va en un segundo,
Ese segundo que es parte de ya las largas horas,
Horas sentado frente de ti,
Aún con tu imagen,
Tu rostro,
Tus senos, tu boca,
El sentir tu respiración,
El sentir el toque de tu presencia,
El hacer brotar mis tensiones,
El atraparas mis lujurias,
Y el cumplir mi metas,
Esas metas vacías y con únicos rostro,
Un rostro de vergüenza y pena pro sentirte cerca,
Maldita en la hora que te hice necesaria,
Maldita mujer indispensable,
Maldito el momento en que me hiciste víctima de tu sonrisa,
Esa cómplice de mis actos impuros,
De esos actos que te denigran aunque no lo sepas,
Esos actos que ni imaginas ,
Pero que los hago mientras tú seguro estas descansando,
Eso soy,
Tu amigo,
Tu conocido,
Tu nada,
Ya es igual,
Solo soy testigo de tu pasó por las calles de mi intransita memoria,
Una mirada que no guarda recuerdos,
Pues todos te lo has llevado,
Maldita, maldita seas tú,
En este mayo sosegado por los pétalos de esas flores hechas de lágrimas,
Ese llanto no escuchado que discurre zigzagueando por el vaivén de tus amores

domingo, 18 de octubre de 2009

Temo decir..




Temo decir que creo estar enamorado.. sí nuevamente, y para mi desgracia. Nuevamente vuelvo a estar pendiente de una desafortunada mujer que me ha robado el sueño, y que me ha hecho tenerla presente a cada momento. Nuevamente vuelvo a estar enamorado a pesar que haya intentado resistirme. Nuevamente caigo ante las ganas de escribir sobre los putos sentimientos hacia otra persona. Nuevamente vuelvo a ser el zombie que fui años atrás.


Pido disculpas por tal introducción, pero es necesario publicar estas palabras para explicar el porqué del siguiente post. Dicho escrito, vino al mundo hace aproximadamente dos años, periodo en el cual estuve por desgracia enamorado, y por tal motivo no tuve más remedio que escribir solamente de amor, de sentimientos de alegría y frustración por la mujer de turno.


A continuación para su desgracia....


Y todos saben lo que esta foto significa para mí…


Cómo me gusta mirarla sabes, cómo me gusta pensar en aquella salida que me diste,, sabes nunca estuve tan agradecido con alguien , ni siquiera con mi madre, si la misma que me dio la vida, y me dio la oportunidad de vivir y verte, ver lo que verdaderamente me hizo vivir.. cómo me gusta recordarte en aquella noche, en esa noche en la que fui el hombre más feliz del mundo, sí esa misma noche que llegue transpirando a aquel lugar en el que pactamos nuestro encuentro, no sabes lo emocionado que estaba, no sabes cuánta alegría me daba estar allí a puertas de ver lo que tú ves común, y eso es que te contemplara, que mis ojos lagrimearán por sentir tal emoción, que mis pulmones se hincharán por respirar ese mismo aire que tú respirabas, no lo sé todo era mágico y a la vez estúpido, me parecía increíble verte, me parecía maravilloso cada segundo que pasaba, era esplendo todo, sí lo se estaba muy ansioso esa noche, tartamudeaba en cada palabra y no me preocupaba por ocultar esa sonrisa de oreja a oreja que tú mirabas extrañada, lo sé lo sé que tonto que fui, te preguntaba mil y una vez cómo estabas, te ofrecía mi abrigo a pesar de verte bien vestida , a pesar de preguntar dónde y qué buen gusto había tenido al comprarte ese estupendo abrigo, sí ese mismo abrigo de piel, que yo sabía que debía mantenerte calientita, pero que de igual forma me importó un rábano y te seguía preguntando si es que no querías mi abrigo.
Sabes tampoco sabía lo brillante que estaba esa noche, no lo sabía, te dije que quizá seas las estrellas, a pesar de que sabía que la noche era más nublado que las otras, o que podían ser todos los avisos que estaban allí a la derecha, ala izquierda al frente….
Todo era mágico te decía, pero que tonto ya te lo había dicho antes, y qué tonto lo vuelvo a escribir ahora..
Qué feliz que me siento sabes me siento como aquella estrellita que brilla en lo inmenso de ese cielo nublado que cobija a Lima, ese mismo cielo que fue testigo de mis oraciones y rezos a Diosito por saber que sí aceptabas salir conmigo, sí ahora era verdad estabas allí, aún incrédulo te preguntaba si esto no era un sueño más, si uno de los tantos en los que eras protagonista y yo un extra más …

Mis manos temblaban cuanto sacaba la billetera para pagar las entradas de ese cine que sería testigo de mi película más feliz.. ¿Qué película era? La de estar a tu lado, la de sentirme seguro y eterno..

Aún titubeaba para decirte qué querrías comer, pero todo eso se diluía cuando tu voz entraba por mis oídos y calaba aún más en mi corazón, si ese corazón abarrotada de recuerdos, de sueños, de emociones, de pasiones en los que sólo tenían tu sangre..
Jajaja ¿te acuerdas cuando entramos a la sala y te pregunté porqué estaban las luces apagadas?, si fue tan tonto, como mi expresión al verte reír y decirme tontín…
Pero ¿sabes qué es más tonto aún? Más tonto aún fue saber que todo lo que escribí y recordé nunca paso, pues ese encuentro no se dio y no se dará jamás. Tan solo viviste en mis sueños, pues este amor, ilusión enamoramiento o como quieras llamarlo sólo fue producto de una sola persona y no de dos.



Mención 1: Soy conciente que puedo ser impertinente a desnudar mis sentimientos públicamente, pero es una necesidad que tengo.


Mención 2: Estoy desesperado por publicar una entrada, pero para mi mala suerte no puedo dejar de pensar en las cursilerias del momento, y a modo de autodefensa intento ponerle un freno a lo que pueda sentir publicando este post, que no es más que un llamado a la cordura por lo que podría pasar.


Mención 3: Pido disculpas a las personas que pierden tiempo leyendo este intento de blog que va cada día peor, pero aún así aumenta en visitas.

Mención 4: Comas omitidas por locura de amor

jueves, 8 de octubre de 2009

Ellas y Yo


Y ese viernes acabé con lo que ella quiso y yo no, y hoy noche de domingo tú terminaste con lo que yo quise y tu simplemente no. Así es el amor, pero un momento esto no es amor que yo sepa. Con solo un par de veces intentamos pensar que lo nuestro era de toda una vida, soñando con besos y caricias pensamos que conseguiríamos lo que supuestamente queríamos. Han pasado dos días y nos dimos cuenta que no es como queríamos que fuese. Y el viernes fue ella, y hoy soy yo, mientras que solo tú testigo de lo que no sabes, y aún así eres cómplice de esta complejidad. No lo sabes, pero en el fondo pienso que sí, cague tu vida pienso yo, y solo lo niegas pero en el fondo sabes que es verdad. No confías pero juegas a que sí. Tonto aquel como yo que piense que esto es amor, y tonta tú que te rendiste ante esta estirpe destinada a la perdición.


Ayer fue ella, hoy soy yo, pensado en cómo rescatar lo que te di aun manteniendo todo en su lugar.
Mañana serás tú de nuevo y yo me habré quedado en ese viernes que le dije que no. Es mi culpa digo yo, y tú que ajena a esto dices que no, mientras que ella si me dice si, quien entiende a una mujer y quien entiende a un trastornado enfermo de lo que llama amor. Qué palabra te digo ahora sabiendo que ya dije todo ese viernes, mintiendo claro está, pero ahora yo quiero decirte una verdad sabes, pero no puedo repetir lo que un mentiroso dijo ya días atrás, que te digo ahora, que no te digo después, cómo hago para que me creas, y cómo hago para que vuelvas.


Yo no la quiero a ella y si te quiero a ti, y sé que tú no sabes, pero en el fondo yo se que si, que solo estoy mintiendo otra vez., jugando al chico bueno, y queriendo no ser el malo, pero sabes lo que en verdad creo, creo que yo soy el malo, y vuelvo a decirte otra vez que no la quiero a ella y que yo solo te quieto a ti, pero como probártelo si ya un beso o un abrazo no significan nada, y ahora se que piensas darme un portazo, aunque no me encuentre en tu casa, y hablando de tu casa, ahora recuerdo que nunca me dejaste visitarte, que siempre me negaste una visita.


No, no! Pero para qué vernos si ahora tú no tú de quien hable hace un momento has vuelto a mí, renaciste lo que casi se logró ser pero si, ya se que yo fallé, en aquel momento en ese parque, yo no dije lo que tenía que decir, fui otra vez cobarde, como aquel cobarde de ese viernes días atrás. Volvamos contigo otra vez, no con quien fui cobarde sino contigo tú quien ahora me hace soñar, me hace enloquecerme por cada minuto que no contestas, solo tú, quiero agradecerte y decirte que te estimo, pues tú me tratas como me lo merezco y haces que piense que la vida me tendría que tratar así. Qué se puede esperar de mí, un joven aplicado y de buena familia, que dios sabe porqué termina escribiendo con una mano mientras la otra toma acciones de placer. Cómo entenderme si no lo hacen los demás, y solo tú me tratas como me deben de tratar por eso te estimo sabes, por ese desprecio que me gusta, por ese estúpido y excitante sueño de sabes que te quiero coger, de dominarte y de convertirte en como son las demás, aquellas que me dan todo lo que pido y que sin merecer me hacen delirar. No, pero tú eres diferente, eres el desprecio que deseo, ese desprecio que disfruto cada noche, que me lleva a dormir deseando el mañana para conquistarte, hacerte reír, hacerte hablar como de verdad no lo quisieras. Eso eres, justamente lo que no son las demás, eso eres lo que no eres con oros lo eres conmigo, eres lo que quiero y a la vez lo que temo. Pero quiero regresar a ese viernes, aquel viernes donde una vez más confirme que no sirvo para dar, solo quiero recibir, y hacer pensar que lo doy todo, y así soy feliz haciendo pensar lo que no es en verdad.

jueves, 1 de octubre de 2009


Avísame cuando se acabe el mundo para empezar a vivir.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Ese viejo de Ayer


Porque no se lo que es dar vida, porque aún no conozco el valor que existe en una persona. Sólo soy un ignorante que pretende vivir creyendo que es bueno, cuando no es más que un bueno para nada.

Y porque la literatura permite crear un mundo paralelo al de la realidad, en el cual ésta se mezcla con la mentira creando expectativa en el lector, quién no sabe al final qué es mentira y qué es verdad. Porque es lo maravilloso de acto de escribir, desahogar lo que uno siente de diversas maneras, maquillando el odio y ocultando bajo un velo la felicidad.

Cuando uno siente tanta rabia e impotencia es difícil guardar silencio. Cuando uno llega odiar a quien te da la vida, esta misma no tiene sentido.
Y cuando la vida no tiene sentido cabe preguntarse el porqué tuvo que ser así..

Ese viejo de ayer, que hoy sobrepasa los sesenta años, me dio la vida hace dieciocho. Sin presagiarlo me trajo al mundo, dándome la oportunidad de vivir, de crecer, de sentir cariño, y principalmente de sentirme importante. Cumplió cada uno de los tantos caprichos que un niño pueda tener: juguetes, ropa, un hogar, un detalle con cada regreso a casa y un beso al acostarme en las noches. Lamentablemente nunca pudimos compartir una tarde de juegos, pues desde que tengo uso de razón el ya sufría del corazón, lo cual le impedía realizar esfuerzos físicos, pero a pesar de ello no le importaba pararse y verme a lo lejos jugar y darme una sonrisa que me hacía continuar hasta cansarme pidiéndole por favor que me pueda cargar e ir casa. Una sonrisa tímida y el brilló en su pelada me hacían reconocerlo a lo lejos cada tarde que esperaba su regreso, seguidamente de su llamado con voz llena de ánimo que me decía: Pájaro loco, ¿qué tal te ha ido?


(….)

Sin embargo, ese viejo de ayer nunca pudo ser mi héroe, nunca pudo ser motivo por el cual me sintiera orgulloso, y por el contrario los momentos que más recuerdo junto a él, son solo una sinfonía perteneciente a la marcha más fúnebre. Sino, cómo olvidar la tarjeta de cumpleaños que rompí en su delante por motivos que ahora no recuerdo; o también cómo olvidar la nota que le escribí “maldiciendo” a su equipo de fútbol cuando este el ganó al mío; o por citar algún otro ejemplo cómo olvidar mi llanto y recriminación por la cicatriz que tengo en mi rostro, al ser en parte el causante de ello al no tener un área de trabajo adecuada dónde trabajar.

Es injusto reclamar por circunstancias superficiales, o por accidentes del destino que no tienen culpables, pero cómo evitar el rencor, y encapsular todos esos malos recuerdos cuando en el día a día las asperezas con ese viejo de ayer salen a flote y no hacen más que incrementar la cólera que pueda sentir hacia él. Pero también cómo poder ser indiferente ante la partida de los padres de mis amigos, de las personas que me rodean, quienes sufren ante su partida, y lamentan el no poder estar más tiempo con ellos. ¿Es acaso que la indiferencia puede calar tanto en una persona al punto de no sentir remordimiento ante lo que le invade?


Cómo lamento hoy ver a ese viejo de ayer tan derrotado, tan envejecido en sus decepciones, en sus emociones cargadas de ira en contra de la vida. Cómo lamento no tener esa guía que muchos tienen, pero a la vez cómo puedo dejar de agradecerle a la vida por mostrarme un ejemplo que me enseñe cómo no ser en el futuro.

Todos los días ese viejo de ayer toca mi puerta, y sin esperar mi respuesta se adentra en mi habitación, postra su mirada en donde me encuentre e intenta darme un beso y un abrazo. Cada vez que ese viejo de ayer se adentra en mi habitación mi mirada se ensaña contra él, su voz perturba cada órgano de mi cuerpo y causa un fastidio en la atmósfera. No vale la pena preguntar como le fue, ya que la respuesta será siempre la misma: nada hijo, el día estuvo mal. Para qué valen las preguntas si las respuestas ya están prescritas en la mente y en la boca de la persona. Sus pláticas y pensamientos no son bienvenidos, el pesimismo que lo embarga sólo hace que cada día mi decepción se acreciente sobre él.
Ese viejo de ayer siempre me pregunta cómo estoy, que constantemente me dice que se enorgullece de mí, y que me admira, incluso se aventura a mencionarme que en una vida llena de errores, mi persona se constituye como uno de sus contados aciertos. Me gustaría decirle lo mismo, de que me enorgullece su esfuerzo y sacrificio por salir adelante a pesar de que la realidad indica lo contrario. Lamentablemente mi corazón no siente más que una sensación de tristeza por su pesimismo, y por lo tanto no hago más que darle un vacío y superficial gracias.
Ya no recuerdo la última vez que besé a ese viejo de ayer, al igual que no recuerdo la última vez que de mis labios broto un TE QUIERO PAPA.

Cada noche, ese viejo de ayer llega cansado de trabajar, abre la puerta de su casa a sabiendas de que ya no es un hogar, encontrando la indiferencia de su esposa y la amargura por su presencia de su único hijo. Él sabe que en el fondo merece tal trato, pues el cariño que existió hace años se fue perdiendo por causa de sus errores, de sus amarguras y de su mismo egoísmo.

Al entrar a su casa, ese viejo de ayer saluda tímidamente sin esperar cariño, sólo atina a intentar escuchar alguna respuesta a su saludo. Sus piernas le duelen de tanto caminar, llevando un profundo peso encima, tanto por los productos que tiene que transportar para vender, así como las preocupaciones con las que tiene que lidiar. Ese viejo de ayer desea morir, desea ya no tener que sufrir más, pero al mismo tiempo quiere ver a su hijo triunfar, considera que uno de sus más grandes aciertos en esta vida fue traerlo al mundo. Día a día se levanta de la cama para verlo salir rumbo a la universidad deseándole éxitos, esperando que en la noche puedan conversar sobre lo que ha logrado.

Todas de las mañanas salgo presuroso a la universidad, esperando que me vaya de la mejor manera, me despido de mi mamá dándole un beso en la frente, y al abrir la puerta respondo el saludo de ese viejo de ayer que me desea éxitos. Cierro la puerta sin titubear ni mirar atrás, pensando sólo en alcanzar el bus que a lo lejos se va.

Siempre les digo a mis amigos que la relación con ese viejo de ayer no es buena, pero no soy capaz de decirle a él que no soporto su presencia, y que por el contrario me perturba. Soy un cobarde que tiene miedo a expresarse a matarlo fulminantemente con mis palabras, a convertirme en el verdugo que ponga fin a sus sufrimientos y que de una vez por todas cumpla con su deseo de morir.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Q


Quiero caminar sin saber a dónde voy, acompañado de mi soledad y del placer de escribir.

Quiero contar por siempre con un lápiz y un papel.

Quiero sentir el viento azotando mi rostro y así sentir que estoy vivo.

Quiero estar alejado de tanta hipocrecía y de tanta competencia.

Quiero olvidar que soy el mejor y el peor al mismo tiempo.

Quiero dejar de ser un sufrido.

Quiero volar y tocar el cielo.

Quiero estrellarme contra una pared y hacer mierda mi cuerpo, caer rendido en el piso y no despertar hasta el día siguiente.

Quiero fumar en las noches pensando en que mis fantasmas ya no me atormentan.

Quiero embriagarme de amor y pensar que soy capaz de querer a alguien realmente.

Quiero hacer el amor con aquella mujer que se me niega todas las noches, que me habla de tantos otros y no se fija que sigo en su delante.

Quiero dejarlo todo y simplemente dedicarme a escribir.

Quiero acabar este día y sentir que he querido algo realmente.


jueves, 13 de agosto de 2009

Perspectivas


No les pido que lo entiendan, tan solo que lo sientan


Había salido presuroso dejando atrás a una vieja amiga, que a partir de ese instante ya no lo era. Fueron quizás 4 o 5 años de alegrías junto a ella, pero que en ese instante mientras salía presuroso de ella, aquellos 4 o 5 años fueron quizás sólo 4 o 5 años de dolorosa espera antes de verla partir lejos de él, producto de ella creció y se convirtió en toda una mujer autómona e independiente que ya no lo necesitaba como cuando era una pequeña y confusa niña. Han pasado 4 o 5 años de compañía que ahora terminaban en un silencioso adiós, sin que ella se diera cuenta de esa partida mientras él no podía contener el dolor saliendo presuroso lejos de ella.

Caminando por calles grises que ya había transitado, aquel joven divagaba entre cada esquina temeroso de toparse frente a un recuerdo que le hiciera presente que es prescindible en la vida de los demás. Llegando al lugar donde la tierra terminaba en una pendiente dando paso al frío del mar que se desvanecía en un gris horizonte recién se daba cuenta que había llegado a aquel lugar y dando un recorrido a lo que yacía a su alrededor se percató de que .. Su robusta figura estaba ahí, delante de él, sin siquiera percatarse de su presencia, negándole su mirada, negándole sus palabras. Había cambiado mucho desde la última vez que el destino quiso que se encontraran, los meses se habían encargado de transformarla de la niña que fue a la mujer que era hoy. Ella ahora le llevaba una buena cantidad de centímetros, su apariencia se había estilizado, su piel canela tenía especial, su azabache cabello mantenía la elegancia de siempre, y su cuerpo hacía que la mismísima cordillera y los Alpes temblaran ante tan majestuosa mujer. Era difícil verla y no sentir extrañeza y asombro por verla tan cambiada. Pero por sobre todas las cosas, era inevitable no ponerse a pensar si es que él mismo no había cambiado.

(…)

Y ahí estaban los dos mirando quizá su último atardecer, tomados de la mano como aquella primera vez hace más de 50 años. Sin embargo, el tiempo no fue obstáculo para grabar cada día una palabra de amor en el corazón del otro. Es verdad, el cuerpo ya les jugaba una mala pasada pero ambos se erguían majestuosamente en el paisaje del Malecón Cisneros a las 4:46 de la tarde, imponiéndose a todo ser a su alrededor, en especial de ese inmenso mar gris que no era impedimento para que brillen como el sol que hacía falta ahí.


(…)

Abrazados en una banca del malecón, él y ella se decían quizá las palabras más tiernas y sinceras de la semana, mirándose fijamente mientras sexagenarios individuos pasaban a su costado dándoles una sonrisa con doble sentido como queriéndoles decir que lo que se decían en aquel momento más tarde pudiese convertirse en el verdugo de su mañana. Contemplando el sol que se ocultaba entre la neblina miraflorina ambos se tomaban de las manos con más fuerza dándose calor para sobrellevar ese frío que los empezaba a embargar, mientras un solitario escritor los veía continuando con su redacción sobre todos aquellos personajes del pintoresco y tranquilo malecón Cisneros.
Son las cinco y veinte y todo es gris en Miraflores a excepción de una pareja que brilla con luz propia a orillas del mar.


(…)

En el frío de la tarde sentado en una banca un joven veía a un juguetón bull dog dando pequeños saltos tratando se apoderarse de una frágil rama que pendía de un joven árbol mientras su ama contemplaba con una tibia sonrisa aquella simpática escena.
Sin ganas de hacer nada aquel joven intentaba no pensar en el hoy, ni recordar el pasado y mucho menos planear su futuro, cuando de pronto una suave voz resquebrajaba el silencio del momento preguntando lo siguiente:

- ¿Por qué tan solo en una tarde fría como esta?

Sin salir de su desgano y asombro a la vez el joven le contestó sin muchas ganas diciéndole que le gustaba estar así porque podía hacer nada sin que alguien lo cuestione o se aburra junto a él.

- Pero eres joven ¿No es mejor estar acompañado en una tarde tan fría como esta?
Le volvió a preguntar la dueña del gracioso bull dog que seguía intentado
coger la rama del árbol.

El joven dirigiéndole la mirada le respondía:
- En cierta forma lo sería, pero como le dije prefiero estar solo para mi tranquilidad y sin que nadie se aburra conmigo. Además, ya me canse de hacer invitaciones para que me acompañen sin recibir una respuesta afirmativa.

Con una última sonrisa la dueña del bull dog lo miró mientras su querida mascota volvía a ella con la rama en su baboso hocico. Eran las cinco y cincuenta y ya las penumbras coloreaban el cielo sin estrellas mientras los faroles hacían su presentación antes las parejas del malecón.

(…)


Solo iluminado bajo los faroles de la antigua Bajada Balta, un dibujante retrataba la entrada de piedras de dicho lugar acompañado solamente de un carboncillo y un cuaderno. Mientras realizaba su silenciosa faena aquel solitario dibujante no se percataba de que mientras él buscaba retratar a toda costa su paisaje un solitario escritor buscaba a toda costa retratarlo gracias a un pequeño lápiz y un gastado y viejo cuaderno.
Eran exactamente las 7 de la noche y ya el cielo era oscuro como los ojos de quien escribía estas líneas.

(..)


En medio del tráfico observé a Brenda partir, mientras atravesaba el mar de personas que se desplazan sin saber a donde llegar. Grité una, dos y tres veces su nombre sin lograr que volteara. Caminé entonces a través de la multitud esperando alcanzarla y preguntar a donde se dirigía. Gracias al rojo de un semáforo logré llegar hasta ella aún gritando su nombre por la calle pero sin todavía lograr que se diera cuenta de mí presencia. Tomándola del brazo esperé que su cabeza buscara el origen de aquel acto pero era inútil: la Brenda que yo conocí ya no estaba ahí.
La conocía menos de 6 meses, y ya hacía casi uno que no sabía nada de ella. Verla aquella noche tan pálida y con un semblante vacío despertó un sentimiento de preocupación por ella. No entendía que había podido pasar, no la conocía realmente pero en el fondo sabía que no era ella realmente.
Mis piernas se rebelaron y comenzaron una marcha con el único propósito de alcanzarla. No había una amistad, no había una amistad, menos un cariño pero sí un interés. Y estaba ahora en frente de ella. Tan cambiada, tan distante, tan vacía y yo tan pequeño e ignorante.
Una persona más había cambiado mientras yo proseguía con mi inmadurez y mi pensamiento de igualdad en el tiempo, sin saber realmente que el mundo avanza a medida que este último transcurre.
Eran las siete con quince minutos y el día caía junto conmigo.

(…)

En diagonal hacia él veía como también me observaba. Vestía elegantemente, con un terno plomo, un chaleco de igual color y una camisa blanca como la sonrisa que escondía najo su apariencia demacrada y nerviosa. Se le notaba cansado, tenía grandes ojeras, el pelo alborotado y constantemente cabeceaba mientras lo miraba. No había obstáculo alguno entre nosotros, y más bien teníamos tanto en común aunque no nos conociéramos, ni hayamos cruzado palabras. La soledad, nuestro cansancio, nuestros miedos, eran tantas cosas la que nos podían unir. Fue sin duda el momento más reconfortante del día, pues me veía en otra persona, una persona igual a mí. Me sentía tan unido a él, tan lleno aunque solo fueran por meros instantes.
No paso nada y es quizá lo mágico de aquel momento, ya que no era necesario un gesto, ni una palabra, sólo bastaba el hecho de mirarnos y darnos cuenta que no estábamos solos.
Eran las siete y cuarenta y aún faltaban largas horas para que acabara en día.

(…)

La hora era irrelevante, la calle se encontraba fría y oscura, además de encontrarse vacía, muy diferente a como la había dejado en la tarde. No habían pasado más de unas cuantas horas pero él sentía la necesidad de encontrarse ahí nuevamente.
Le había dicho por enésima vez que la extrañaba, que no había podido sacarla de su cabeza, que la quería y deseaba tenerla cerca. Era una mentira más en su relación con ella. En todo el día no había siquiera esbozado un recuerdo de ella, y por el contrario se preguntaba por otras personas menos por ella. El porqué de su relación se puede explicar por la ilusión de una de las partes y el deseo de querer estar con alguien de la otra. No tiene que existir cariño, mucho menos atracción.
Su día había resultado muy agotador y quería experimentar el cariño de alguien, de un tú a tú sin máscaras, aunque en verdad las tuvieran, y es que un monitor no es el rostro de un humano por más que se le quiera parecer.
Es así que cerrando los ojos lentamente se desvaneció al principio de su día, en aquella calle y con la conocida sensación de angustia que ya lo había albergado. Ella estaba nuevamente delante de él sin que pudiera contener de darle un abrazo queriéndole decir: no te vayas que ahora soy yo el que te necesita en mi confusión pese a que soy un hombre de 18 años.

domingo, 2 de agosto de 2009

Memorias de un Amoroso sufriendo de Amor



- Un joven amoroso de 15 años siente el dolor de una ilusión, entre las horas de clase intenta escribir algo que calme su desesperación, su lapiz ya está a punto de expirar y el borrador se cansó de borrar numerosos intentos. Lo que verán a continuación es una pequeña muestra de las memorias de un Amoroso que sufre de amor, aúnque en verdad no sepa lo que es tal sentimiento.



Amoroso:


Han pasado poco más de un año y los sentimientos que percibo hacia tu persona han variado de polo a polo y si es que en un principio éramos polos diferentes que se atraían hoy somos polos iguales que se repelen, pero vaya paradoja cuan más diferentes parecíamos más semejante éramos, y hoy mientras más iguales parecemos más diferentes somos.

Si antes había una atracción mutua hoy es tan sólo un intento no correspondido, mientras más me intento acercar más distanciada estás.
A pesar de mis intentos por hacer conexión en donde hubo luz, de intentar hacer una leve candela donde hubo calor, nada se ha podido.
Dime porqué enfriaste todo aquello, que ya ni Kelvin, ni Fahrenheit son capaces de medir ya el frío de tu indiferencia, de la mirada perdida aunque este a tu delante, de tu sonrisa fingida ante mis intentos de hacerte nuevamente feliz.
No me contento con el ya haberte escrito decenas de disculpas, de haberte implorado centenas de oportunidades y de haberte rogados miles de veces que volviéramos a comenzar… comenzar con lo que un día por lo menos yo pensé en construir..

¿Construir qué? ¿Más escombros? Es acaso la oda a la desventura, a la atrocidad que es la ilusión, a la bendita inocencia que alberga las esperanzas más vanas sobre la faz de esta fangosa tierra.
De qué me sorprendo, de qué me aterro si París es Lima y Lima es París, el factor es común y la mujer es la misma. Misma Eva que condenó a los Hombres, y mismo Adán que arruinó a las mujeres. Es lo mismo otra vez.

Son las mismas burlas, los mismos coros. Se ríen aquí y allá. Se llevan mi orgullo, carcomen aún más la nada de mi dignidad y así paso, no hay quizás ni tal vez, solo amores de fantasía. La fantasía hecha realidad y de nuevo la soledad matando y el chico cruel llorando, llorando alas faldas de un corazón pintado de un collage marcado por diferentes álbumes de diferentes momentos con un mismo final.


Gracias.

miércoles, 22 de julio de 2009

Y ella


Y ella bailaba al sonido del piano, deslizándose por el brillante piso de parqué ante la mirada de su único observador. Sus largas piernas ejercían un sin fin de movimientos con una armonía digna de Dios. Su blanco vestido hacia juego con las esculturas de hielo que había en el escenario, alumbrado por un reflector que la seguía solo a ella. El piano resonaba en cada uno de los asientos mientras el solitario observador seguía atento cada paso que daba. Era conciente que aquel momento sería el último instante en el que la podría observar. Ella pronto partiría volando al cielo, a un cielo lejano y distante en el que no era bienvenido. Sólo los ángeles y los dignos como aquella bella mujer que se deslizaba con gracia eran capaces de llegar. Aquel espectador contenía una lágrima que ya rebalsaba su mirada, pero se resistía a enturbiar aquel momento, su momento frente a ella, a su amor, a su único amor que bailaba sólo para él. No importaba que no se diera cuenta de su presencia, puesto que ella ensayaba para su entrada triunfal en el cielo, ese cielo que le pertenecía.
La tenía enfrente, tan radiante y majestuosa, tan llena de vida, de dulzura y de amor para dar. Sentía envidia hacia Dios, puesto que el pronto la tendría en su delante y se deleitaría con tan bella criatura, tan fina y agraciada. Qué celosos que se pondrían los ángeles al ver que una mortal se llevaría toda la atención de Dios, un Dios que ahora sólo tendría ojos para ella y nadie más.
Que tristeza la suya, al no poder contemplarla nuevamente y apreciarla en todo su esplendor.

Y ella volaba al ritmo de aquella sinfonía, moviendo cada parte de su frágil cuerpo, cayendo delicadamente sobre el piso parqué del escenario, sin hacer ruino, sin alterar al armonía de aquel instante sólo para volver a levantarse y acariciar el cielo con sus delicados dedos. Qué maravillosa criatura la que ejercía tan perfectos movimientos, con una destreza inigualable. No había nada que estropease su vuelo, sus cabellos permanecían intactos sin que pudiesen despeinarse, su rostro permanecía concentrado en su rutina, y cada extremidad conservaba el equilibrio de fuerza y delicadeza al momento de cada paso.
Era el último ensayo antes de su asunción al cielo, antes de verse lejos de esta tierra impura que no la merecía. Eran también los últimos instantes en que los mortales podrían ufanarse de tener a alguien tan perfecto dentro de su misma especie, aunque fueran totalmente diferentes. Ella sólo era digna de Dios, un Dios que no contaba el tiempo para tenerla en su delante. Y es que sólo ella podía hacer esperar al mismo Dios.

Pobre, pobre solitario espectador que se ve confinado en su silla a la expectativa de ver la asunción de tan bella criatura, sin poder hacer nada para impedir su partida, puesto que él no la merece ya que es un simple mortal, un mortal que no puede ofrecerle nada, nada más que su impura presencia, una presencia que pasa inadvertida en aquel último ensayo.

La sinfonía empieza a perderse en el sonido que ejerce el cielo que empieza abrirse de par en par, las trompetas de los ángeles resuenan a lo lejos mientras que el pianista se apresura en dar ya el final. Y ella continúa inquebrantable, sin darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor, volando a través del escenario, mientras que su solitario espectador se pone de pie y la contempla por última vez, siendo conciente de la hora de partida, y maldiciendo dentro de sí su impura condición.

A llegado el momento final, la luz del reflector se comienza apagar y el sonido del piano se pierde por completo en la oscuridad del escenario. La bella criatura se detiene de pronto sin saber que la hora ya llegó, Dios se muestra sólo para ella en ese cielo inmenso que todo mortal sueña con alcanzar.

Ella levanta su mirada y contempla la majestuosidad del creador observando una sonrisa y una mirada afectiva. Dios había caído rendido ante ella y alcanzaba su mano para llevarla a la eternidad junto a él.

(….)

El silencio se ha roto, y una lágrima ha caído, los gritos de un mortal resuenan en el cielo, y es aquel solitario espectador que se manifiesta delante de la bella criatura y del mismísimo creador. No se resigna a perderla puesto que se ha dado cuenta que en él existe amor, un amor que es capaz de ganarle la pulsada a su propio creador. Se aproxima dando gritos, pero es ahí donde un ejército de ángeles lo detiene lo obliga a guardar silencio, y más de mil espadas lo rodean.

La bella criatura ya no miraba al creador, sino al pobre mortal que era detenido por ese ejército de ángeles que lo apuntaban con sus espadas, que sólo contando con sus lágrimas intentaba hacer frente a todos. Un nuevo grito copó todo el espacio y ese era el grito final de dolor del solitario espectador que caía atravesado por mil y una espadas, mientras las miradas eran puestas nuevamente ante la bella criatura a la espera de su asunción al cielo.

Pero ante la incredulidad de sus miradas incluyendo la de Dios, aquella bella criatura rehusaba dirigirse al cielo, y abriéndose paso ante el ejército de ángeles tomo el cuerpo del solitario espectador cobijándolo en su delicado cuerpo en el mismo instante que el pianista empezaba nuevamente una sinfonía esta vez sin final.


martes, 21 de julio de 2009

Aquel guitarrista


Cuando aquel guitarrista me dio ese último abrazo en aquella noche de fiesta y despedida supe que nuestras vidas se separarían a pesar de que siguiéramos siendo amigos. Al verlo caminar entre la multitud supe que el rumbo que seguiría aquel guitarrista era el camino que sólo unos cuantos pueden seguir realmente. Tomando su guitarra y colocándola en su espalda pude ver que ese instrumento era el único amigo que necesitaría en su delante. Poco importaban las palabras, las invitaciones, y las reflexiones sobre lo que le depararía la vida, nada era significativo al costado de su única pasión: la música.

Lo conocí cuando apenas era un púber lleno de anhelos y sueños, como un muchacho cualquiera. La música y la guitarra eran solo un pasatiempo más en su vida, hasta que una buena tarde de otoño entre el cansancio de una semana de estudios y el ocio de un fin de semana el destino lo uniría con su amigo más fiel: la guitarra.

Desde aquella tarde su vida no volvió a ser la misma, y es que ahora sí tenía un motivo para vivir y desenvolverse en la vida. Es así que sus manos se convirtieron en un instrumento para crear los más inimaginables sonidos, los cuales hicieron que quienes estuviéramos en contacto con el nos sintamos tocados por cada tonada de su guitarra. La música no fue mas el simple acompañamiento de un momento, sino que se convirtió en el sonido de Dios en nuestras vidas. El silencio nunca más fue visto como algo hermoso sino que se convirtió en un momento de tristeza y melancolía al no poder escuchar el sentimiento de un músico al contacto con su instrumento. Pero también, ese estilo de vida que empezaba a transformarlo lo llevó a dejar sus viejos hábitos, y es así como los partidos de fútbol con sus amigos, las tardes de hacer nada, y las caminatas eternas desaparecieron de su horario. El estudio, y el amor también fueron saliendo poco a poco de su vida hasta llegar al punto de no tenerlas presentes.
Quien es uno para controlar el destino de otra persona, por más cercana y querida que sea, quién puede adentrarse en la persona de otro y decidir por su destino o sugerirle algún otro rumbo.
La secundaria se diluía entre conciertos y ensayos, y ya las manos de aquel guitarrista se habían convertido en una extensión de la guitarra que llevaba a todos lados. No era una parte más de su vida sino era un miembro más de su cuerpo, de su ser.
Su vocabulario estaba conformado por partituras y letras de canciones, mientras que los recuerdos se perdían entre cada nuevo conocimiento musical. El hacerle compañía era sólo estorbarlo en su proyecto de vida, en sus metas a corto y largo plazo. Y fue así como entre despedidas de fin de año y de promesas de encuentro que aquel guitarrista se alejaba poco a poco de todos los demás, en silencio y entonando un conjunto de arpegios desolados cerraba su participación en la obra de nuestra vida junto a él.

Los días y meses transcurrieron sin saber de la vida de aquel guitarrista, perdido e inmerso en su mundo, entre aquellos arpegios desolados y notas musicales cual minutos en su vida. Sólo por breves momentos podía enterarme de qué era lo que hacía, pero solo eran esporádicos momentos para luego volver al sin saber de su paradero.

Siento en el alma el vacío que dejó, el saber que bajo el talón para muchos de sus amigos y quedándonos ahora solo el consuelo de poner PLAY en el disco de nuestra memoria y recordarlo a la distancia, sin saber cómo está realmente, porque a pesar que podamos entender que la música es su pasión y eso lo satisfaga, siempre las personas que lo estimamos nos preguntaremos si necesitará una palabra de aliento o un abrazo que lo reconforte en sus tristezas.
Cómo extrañamos oír los sonidos emitidos por su guitarra, cómo sentimos no poder observar sus gestos al tocar cada cuerda de su instrumento, pero por sobretodo cómo extrañamos saber que tenemos un amigo cerca de nosotros.

Es sabido que la vida nos conduce muchas veces lejos de las personas que estimamos, pero es también cierto que uno nunca termina de asimilarlo ni aceptarlo totalmente. Este post no es más que el recordatorio a un amigo que está siempre presente aunque su paradero sea desconocido, este post es para ese guitarrista que continúa con su camino rumbo al estrellato, a donde Erick, Jimmy y tantos otros han hecho delirar al mundo y por sobretodo llenarlo de un sentimiento que no se puede decir con palabras ni con gestos, sino sólo con verdadera música.

Hasta siempre Guitarrista.



viernes, 26 de junio de 2009

¿Por qué escribo?



¿Por qué escribo?

Es quizá la pregunta más trascendente que me puedan hacer, incluso más importante que el ya conocido ¿por qué vives?

Yo vivo para escribir, o escribo para vivir, lo mismo da, ya que si no escribo simplemente muero.

La pregunta me la hizo mi profesor de lengua de la univerdad, y si bien es cierto no supe responderle en ese momento, ahora le enumero una serie de respuestas del porqué escribo..



Escribo porque es una necesidad, incluso más importante que comer, más importante que dormir
Escribo porque me hace feliz
Escribo porque me siento libre
Escribo porque siento que hago algo importante y me siento cómodo al hacerlo
Escribo porque quiero que la gente se sienta identificada con mis historias, poemas y demás
Escribo porque sufro de amor
Escribo porque estoy enamorado
Escribo porque soy egocentrista y quiero que sepan de mí
Escribo porque no se otra cosa más que escribir
Escribo porque es un vicio solitario y me gusta la soledad
Escribo porque sueño mientras lo hago
Escribo porque es el único momento donde soy “yo” realmente
Escribo porque no hay alguien que me diga cómo hacerlo realmente
Escribo porque no sigo reglas y no estoy encadenado
Escribo porque yo decido qué va y no va
Escribo porque me siento un Dios al hacerlo
Escribo por Rhonda
Escribo por Melissa
Escribo por Teffi
Escribo por Mabe
Escribo por Romina
Escribo por Kiara
Escribo por Nadia
Escribo por Andrea
Escribo por Yoy
Escribo por A____a
Escribo por tantas otras mujeres que han significado o significan algo para mí
Escribo por mi padre a quien quiero y no quiero
Escribo por mi madre, a quien no soy capaz de quererla como ella me quiere a mí
Escribo por mis amigos
Escribo por aquellos que no conozco
Escribo porque quiero ganar el Nóbel
Escribo porque me parece chévere
Escribo porque pienso que parezco interesante
Escribo porque es como tener un orgasmo aunque siga siendo casto
Escribo porque no tengo sueño en las noches
Escribo porque es un buen pretexto para tomar unos tragos
Escribo porque es un buen medio para enamorar a alguien
Escribo porque a la gente le gustan los escritores
Escribo porque quiero llegar y calar en los corazones de los demás
Escribo porque no tenía nada mejor que hacer en el cole durante las clases
Escribo porque sueño con ser famoso
Escribo porque no quiero que la gente se olvide de mí
Escribo porque quiero conquistar el mundo
Escribo porque quiero que la gente me lea
Escribo porque quiero dar un mensaje, aunque aún no sepa cual es
Escribo porque quiero joder a la gente pasándole mi blog
Escribo porque quiero trascender en la vida
Escribo porque me nace
Escribo porque muero si no lo hago
Escribo porque quiero ser escritor
Escribo porque siento que tocaré el cielo al hacerlo


Escribo porque nunca podré ser lo suficientemente guapo, porque nunca tendré
suficiente dinero, porque nunca estaré lo adecuadamente encajado en el sistema, pero siempre podré tener un lápiz y un papel que soporte todo lo que sienta

Escribo porque he descubierto que es el mejor sustituto del sexo, de las juergas, del psicoanálisis.. y es la única actividad en mi vida rutinaria que me llena y me hace sentirme satisfecho con lo que hago.

Escribo por ustedes mis masoquistas lectores

Gracias por el tiempo que emplean en leer mi blog, gracias por darme una palabra de amiento, gracias por sus críticas, gracias por simplemente existir y darme motivos para escribir.


martes, 23 de junio de 2009

Alfonsito, cuánto has cambiado



Uno.

Alfonsito, mírate como estas,
Tan desarreglado, con la barba y el pelo crecido, tú no eras así Alfonsito.
Hijito, no te acuerdas acaso lo bien arregladito que eras cuando eras niño, con tus camisitas de rayas, tus pantalones de corduroi a la cadera, tus tirantez azules y tus zapatitos de charol. Tiempos aquellos, Alfonsito, en donde tú siempre tan impecable me pedías que te acompañara al baño para ayudarte a lavar la manos, porque tú Alfonsito eras un niño muy pulcro y preocupado por tu imagen. Hay Alfonsito, de seguro que tampoco te acuerdas cuando en las matinés todos te miraban y decían lo hermoso que eras, además claro de ser todo un caballerito, saludando a todos los que tuvieras al frente, mirando siempre a los ojos, como una persona segura de sí misma haría.


Dos.

Hay Alfonsito mírate cómo estas ahora,
Tan taciturno, vacilante con tus pasos, pareces un alma en pena hijito, ¿dónde quedo tu alegría y tu blanca sonrisa? No, no me parece. Déjame decirte que no tienes porqué vivir así me tienes a mí, a tu papá, a la familia que te quiere, a tus amigos, a tus amigas, a tantas personas que te consideran. No sé como puedes estar así hijito. De seguro estas así porque te has alejado de Dios, has dejado de ir a misa y de comulgar.


Tres.

Querido Alfonsito, por favor, mírate al espejo,
Tan demacrado, con esas ojeras y ese rostro que se pierde en tu cabello y barba, ya no eres ese caballerito del que todos comentaban. Alfonsito, ¿Qué te ha pasado? ¿Es acaso que alguna chica te ha hecho daño? ¿Es acaso que te va mal en la universidad? ¿Qué te pasa Alfonsito? Está bien que ya seas todo un hombre, pero eso no te da derecho a lucir como quieras, la imagen es lo más importante en uno, es cómo la gente te mira y a la vez trata ¿No recuerdas acaso cómo te trataban de pequeño? ¿No recuerdas lo educadas y amables que eran las personas solo por ver a un niño tan bien arreglado?


Cuatro.

Hay Alfonsito,
Quien te vio y quien te ve ahora, tan amargado y tan stresado por la vida que llevas, nunca tienes tiempo para nada, ni para hablar con tus padres. No te acuerdas acaso cuando me pedías que te acompañara al baño para conversar mientras de duchabas. Hay Alfonsito me apenas tanto, no soporto verte tan solito, alejado de tus amigos .. y ni qué decir de tus amigas, dime es de la vida de ellas, ya no escucho que hables de ellas, y mucho menos las veo por la casa ¿ es acaso que te has peleado con ellas? ¿no quieres hablar de ello?

Cinco.

Querido niño,
Cómo lamento profundamente verte tan embargado en tu mundo sin percatarte que estas perdiendo los mejores años de tu vida, esos años que en la madurez de tu vida desearás recuperar a toda costa. Hay niño precioso, ¿por qué no me abres la puerta de tu cuarto? Tan solo quiero verte descansar, te prometo no hablar solo quiero verte por un momento, ya que paras todo el día en al universidad.
Ni siquiera en las noches tu puerta se encuentra abierta ¿qué es lo que escondes hijito mío? ¿Es acaso que te da vergüenza que te observemos?

Seis.

¡Alfonso!
Contéstame cuando te llamo, esa música a todo volumen y tu perta cerrado no permiten que te puedan dirigir la palabra, ¿qué es lo que te pasa? Dime las razones del porqué de tu cambio, tú no eras así. Tan solo quiero que me des explicaciones, quiero tratar de entenderte, pero créeme que si no me dices nada no te podré ayudar. Pero claro, tu aire de soberbia hace que te creas un hombre de mundo, tu DNI, tu carné universitario, tu barba, y demás cosas te hacen sentir ya un hombre mayor, un hombre que no necesita de sus padres, que puede solucionar todos sus problemas solo.. ¡Alfonso! Ábreme la puerta por favor, tan solo deseo preguntarte cómo estas..

Final

Hay Alfonso de las Casas
¿Qué es lo que te aflige?¿Acaso alguien sabe realmente lo que pasa por tu cabeza? ¿Qué es lo que te pasó tras tocar el cielo días atrás? ¿Dónde quedó MEGES y su destrucción en el pasado? ¿QUÉ TE PASA ALFONSO DE LAS CASAS?

lunes, 8 de junio de 2009

Tocando el cielo




Porque esta noche he podido tocar el cielo, sin importarme lo que pueda pasar después. Porque hoy es el día en el que he logrado escapar de esta tierra y embargarme en la locura de escalar ese cielo que veía distante y ahora me parece tan cercano. Porque hoy he tocado el cielo y ha empezado mi deseo por quedarme siempre aquí.

Son las 9:50 y el cielo se abrió en la oscuridad de la noche, la luna pidió permiso para ausentarse y el sol brilló como nunca antes lo hizo para iluminar el cielo nocturno, las nubes desfilaban dando sus mejores pasos al verme escalar por la escalera de mi ilusión. No hubo lluvia ni vientos furtivos, porque hoy era el día en el que tocaría el cielo, y entraría a la sucursal con destino a la felicidad.

La altura no importaba y los aeropuertos cancelaron sus vuelos para darme la exclusiva de ese cielo que hoy estaba tan cercano. Aquellos que desde tiempo lejanos soñaron con volar me veían ahora hacer ese sueño realidad, tan solo con la ilusión que hacía su aparición luego de un prolongado descanso. No empaqué un paracaídas porque hoy estoy decidido a quedarme por siempre en ese cielo que hoy esta en mis manos, porque su inmensidad se ve confinada en mi corazón, ese mismo corazón que se esparce por cada metro que escalo rumbo a ese cielo que hoy está tan cercano.

No me importa la caída, no me importa regresar a esa tierra maldita, porque esta noche estoy seguro de alcanzar lo que nadie ha alcanzado, y es tocar el cielo con esas manos que solo desean abrazarlo y conquistarlo.

Porque hoy en la tierra se detuvieron los relojes a las 9:50, y las luces se apagaron, porque en esa misma noche de domingo el sol se había presentado.
Los sueños se resumieron en uno solo, y las metas apuntaron hacia un mismo objetivo, y ese era el de aquel joven que escalaba su escalera de ilusión decidido a conquistar ese cielo inmenso sin equipaje alguno.
Las voces hacían un solo eco y las religiones se unificaron en un solo clamor, y era el de verlo triunfador. No importaban las creencias, los puntos de vista ni los orígenes, pues aquel joven era la expresión humana, esa misma expresión que sólo desea alcanzar lo que ama, lo que más añora y desea conquistar a cualquiera precio.

Porque ahora no importa recordar este presente, porque he dejado atrás el pasado, y se ha diluido el futuro, al invitar a salir por siempre al caprichoso y despiadado destino. Y es que ahora, ese joven tan sólo quiere calentarme con ese sol que brilla exclusivamente para él.

Y es que ahora no hay gritos de perdón, ni rastros de dolor, cuando los días no son cortos ni largos, cuando no hay víctimas ni verdugos. Cuando el sueño y la realidad son simples palabras y sólo importa este momento que es eterno. Y es que he llegado al cielo y no quiero volver a bajar a esa tierra en la que sólo deambule.

No importaban las batallas perdidas, no importaba que MEGES hubiera fracasado años atrás, aquel joven estaba decidido a triunfar a pesar de la colosal faena, a pesar de las voces internas que le pedían no continuar, a pesar de la posibilidad de que la caída pudiera ser mortal, nada importaba si es que aquel cielo que parecía lejano se pudiera tocar.

martes, 26 de mayo de 2009

Cambios


Porque es ahora cuando más quiero poder masturbar mi corazón, poder olvidarte y por tan solo un instante olvidar que aún estas. Porque quiero al menos por un segundo sentir el placer que me has negado y desbordarme de felicidad a pesar de su ausencia en este momento.
Porque es ahora cuando me doy cuenta que la falta de amor no se soluciona como la falta de sexo, porque no puedo masturbar mi corazón al no engañarlo, al no poder mentirle diciendo que quiero a otra persona cuando en verdad aún sigo queriendo a otra. Porque el corazón hace oídos sordos a los demás e incluso a uno mismo. Porque el corazón se asemeja a un hombre y a una mujer, no se pueden entender, y es que tan solo se puede quererlos en su complejidad y sólo queda rezarle a ese Dios, que por momentos dudo que este, aunque crea fervorosamente en él, a que no nos lastimen al exhibir nuestra vitrina de emociones y sentimientos.

Porque es ahora cuando quiero reír, pero no tengo motivos para hacerlo.

Porque es hora de cambiar y dejar atrás una vida que no era mía, y es ahora donde comienza un cambio que espero que sea para bien, un cambio que me lleva a caminar sólo pero con la tranquilidad de haber dejado ya atrás lo que me hizo detenerme tantas veces ante la oportunidad de ser feliz en diferentes formas. Es la hora de un nuevo cambio que me lleva como primera parada a un congreso de sonrisas :)


Una pastillita para bajar la moral: A continuación quisiera compartir uno de los tantos momentos de ataduras de los cuales me alegro de dejar atrás. Esperando su comprensión y disculpándome por la cursilería y la inocencia me despido.


Terminaste por marchitar
Aquella inocencia que me hizo mirarte
La cual lograba emocionarme,
Apagaste lo que alguna vez fue una ardiente llama de amor,
Un amor que solo trato de cobijarte
Con la esperanza de un futuro eterno,
De un presente continuo y que tendría como final una noche alumbrada por el brillo de nuestros ojos iluminados uno por el otro

Terminaste con la fe que tenía
Secaste la sangre con la que te escribía todas esas frases llenas de amor,
Simplemente apagaste la luz, cerraste u telón,
Dejaste a la mitad la historia entre los dos,
No se volvió a escribir más
No hay más que recuerdos
Los cuales tú olvidaras
Y yo estoy condenado a cargar,
A llevarlos en silencio por las calles de tu felicidad,
Junto a otro quien las haga realidad

Nadie pinta mi camino,
Nadie hace que pueda tener un sentido,
Muchas gracias por haberte para siempre ido,
No se que más pude decir,
Intenté mostrarte una señal que te hiciera mirar más allá,
Darte el valor de una sincera amistad
No funciono para que te pudiera quedar,
Decidiste dejarme acá,
Es tu decisión final.

lunes, 4 de mayo de 2009

Señora de las Cuatro (o cinco) décadas.



“Porque me resulta difícil tratarlas, relacionarme correctamente cuando estoy frente a ellas, porque es simplemente imposible no sentir algo por las mujeres, sean altas o bajas, flacas o rellenitas, agraciadas o poco encantadoras, creías o sencillas, jóvenes o con algunos años por encima, bien despachadas o simplemente nadadoras, cálidas o frívolas.. y la razón radica en que al fin y al cabo una mujer es una mujer.”

Por lo general cuando uno atraviesa por la etapa de la niñez, o en todo caso la pubertad, uno de los primeros amores suele ser el de una encantadora y afectiva prima, pero en mi caso uno de esos primeros amores fue el de una estupenda y magnífica TÍA.
No tendría más de ocho años cuando la vi por primera vez, tan radiante, tan sonriente .. tan ella. Su cabello sedoso, su nariz respingada, sus blancos dientes, su exquisito aroma y su delicada piel. A pesar de las décadas que ya la embargaban, estas no parecían afectar en lo más mínimo su natural belleza exterior, y mucho menos mermar su jovial manera de ser. Cuando me la presentaron supe que dentro de mí por primera vez se albergaba un sentimiento de cariño hacia mi familia, un sentimiento como el que nunca antes había sentido por una mujer… e inclusive fue en ese momento donde descubrí la verdadera esencia de una mujer de verdad.
Su nombre es Celia y su apellido no tiene la menor importancia, su edad siempre la intente adivinar, pero una sonrisa suya me hacía guardar en mis labios la respuesta final. El cariño desbordante me embargaba por completo, y es que su presencia bastaba para que sea el centro de atención en las monótonas y nada emotivas reuniones familiares.
Sus palabras y gracioso acento producto de una estadía en un país extranjero, calaban en lo más profundo de mis oídos que ansiosos ante cada nueva frase no hacían más que prestarle atención a ella.
Su amabilidad y cariño hacia mí me deleitaban y producían un sentimiento de envidia hacia mis primos, que dichosos pasaban los días junto a ella, privilegiados de sus cuidados, caricias, besos y abrazos .. y yo tan lejano, tan insignificante.. tan pequeño.

Hoy a puertas de cumplir 18 años y convertirme en una persona mayor de edad me veo nuevamente expectante ante su nuevo arribo. Después de casi 10 años de nuestro primer encuentro, pero con la misma emoción de aquel día, espero con ansias su llegada, el poder abrazarla y darle un beso en la mejilla. Espero con ansias el volver a tocar su suave piel, y el respirar su exquisita fragancia.
No me importan los estragos de la década que ha pasado, no me importa si ha envejecido, si ha engordado o si es que su apariencia ya se asemeja al de una anciana. No me importa si ya bordea los cincuenta, o la cantidad de arrugas que posee .. lo que me importa es verla nuevamente en frente de mí y sentir lo que aquella vez sentí: el cariño inocente de un niño que empezaba a descubrir que su corazón podía latir.

Considero que la mujer es como el vino, ya que mientras más pasen los años y más añeja sea, es mejor. Gracias señora de las cuatro o cinco décadas por encender la pasión en mí, gracias por hacerme descubrir que mi corazón podía latir, que podía sentir de tal manera que ningún escrito, ningún acto puede siquiera hacerme merecedor del cariño de una verdadera mujer.


Y espero en sueños ver tu cuerpo a contraluz, tener la oportunidad de meter los fantasmas que durante una década me embargaron, de agradecerte en silencio lo mucho que te aprecio, sabiendo que no es más que un amor platónico, que un amor absurdo..

Me siento embriagado de mujeres, sabiendo que no puedo masturbar mi corazón, y con una copa en mano escuchando a Arjona te pido que me acompañes a estar sólo, en silencia y contemplando a la creación más compleja de Dios: las mujeres como tú

jueves, 9 de abril de 2009

Porque quiero estar con SOLEDAD.


“Trébol” es uno de mis mejores amigos, es un chico inteligente, divertido y con gran sentido de la realidad. Sin temor a equivocarme podría afirmar que es el chico con el que toda mujer quisiera estar. Trébol lleva una vida feliz a pesar de los problemas que se le puedan presentar, tiene amigos, a su familia, y principalmente a su enamorada llamada “Campanita”. Llevan ya un buen tiempo juntos, a pesar de todas las tempestades que han caído sobre ellos, ya sean la distancia ( es que hay que ser abusivo para vivir uno al norte de la ciudad y la otra al otro extremo de Lima Limón), los problemas del tiempo, (y cómo nos los va haber si ambos son deportistas, y encima tienen responsabilidades con quienes los rodean) y .. a las “tentaciones que se puedan cruzar ocasionalmente.

A raíz del estilo de vida que llevaba Trébol me empecé a cuestionar acerca de la estabilidad de su relación con Campanita, y no es que no quisiera que estuvieran, todo lo contrario el verlos juntos era algo conmovedor, envidiable por la felicidad que sentían. Siempre me he preguntado cómo es que las personas pueden llevar tanto tiempo junto a otra, quererla con la misma intensidad que el primer momento, en el cuál se enamoraron de ella, y es que a un tipo incrédulo como yo, las relaciones a largo plazo, el matrimonio, y el amar a una persona hasta que la muerte los separe le parecen incomprensibles, raras, extrañas, una utopía. A veces pienso que ello se debe a mi mala fortuna en el amor, y a mi postura que dice “no te des más oportunidades por el momento para no salir lastimado.”

Trébol siempre me decía que mi postura era estúpida, que no tenía que encerrarme en esa manera de pensar, porque la vida hay que vivirla y gozarla a pesar de lo que uno pueda sentir en un momento determinado, ya sean sentimientos placenteros o de profundo dolor. Ante ello claro está le replicaba: tú tienes una enamorada que te quiere, que día a día te prueba lo mucho que le importas, y principalmente que te llena plenamente.

En los últimos meses y luego de mandar al recuerdo a MEGES, mi antigua y querida musa, no he tenido la posibilidad de que alguna chica me llene como ella lo hizo, haciendo que el color de los días se convierta en un tono casi descolorido.
Pero al mismo que esto ocurría me puse a pensar que es mejor andar solo por la vida que llevar a cuestas una relación cargada de problemas. Digo esto no por el despecho que me significó haber sido rechazado por una chica, sino por la reflexión que uno hace luego de desfalco emocional, lo que lleva a uno a sentar cabeza y darle sentido a la manoseada frase: “por algo pasan las cosas”.





No quisiera vivir agobiado por los malentendidos que pueda producir mi amistad desbordante, mi costumbre de decirle te quiero a más de una chica (incluyendo a sus mamás), mis atenciones y detalles con ellas, etc. Siento que aún no ha llegado el momento en ele que tenga que decirle a alguien: Tú eres especial, y justamente sentir lo que aún me parece incomprensible, el querer de una forma y especial y única a una determinada persona, dejando todo lo demás de lado y aventurarme en mis sentimientos para con ella, aunque no puedo negar que hubiese querido que MEGES fuera esa persona.

Volviendo a la vida de Trébol, quien fue el que me inspiró a escribir este post, tengo que decir que hace unos días me llamó de la nada. No pretendo decir con esto que estuvo mal que me llamase, pero en un día a mitad de semana y con todos los trabajos que afloran , es difícil llamar a un amigo, y más aún para contarle una inquietud, imagínense el grado de desesperación en la que ha podido estar. Pues bien, trébol me pregunto si podía contarme algo, y obviamente le dije que sí, por el profundo aprecio y admiración que le guardo, es así como comenzó a contarme lo que ocurría con Campanita, su enamorada, y conforme transcurrían los minutos me enteraba de los pormenores de su relación, el desgaste que existía en ella, y la contradicción de terminar con ella a pesar de quererla por encima de todo.
Me pregunto ¿cómo es posible querer a alguien y pensar en terminar con ella? Si uno quiere a alguien de verdad porqué alejarse de ella, y hacerla sufrir.
Antes que Trébol estuviera con Campanita, había tenido también un acercamiento con una de sus mejores amigas llamada “Catita”, pero como la vida implica decisiones Trébol eligió lo mejor que consideraba en ese momento, y esa opción era Campanita. Luego de sentar cabeza y tomar la determinación de quererla por encima de todo la relación con Cata cambió, y esa amistad que estuvo a un pasa de convertirse en algo más se fue diluyendo hasta terminar en un mero saludo y despedida. El mundo da vueltas y uno nunca puede darse el lujo de decir nunca y más aún cerrar una puerta, y una nueva puerta se había abierto en los últimos días para Trébol: Cata había regresado a su vida, en silencio, de improviso, pidiéndole verse de nuevo y retomar aquella amistad que habían tenido tiempo atrás.
¿Qué harían si volvieran a ver su un casi enamorado/a justo cuando su relación marcha en el peor momento? ¿Qué sentirían al ver a esa persona con la que casi están, no experimentarían siquiera por un día cómo sería el estar con esa persona?

Cuando Trébol me pidió el favor de decirle qué hacer realmente me sentí desconcertado. Un tipo incrédulo ante el amor por una parte se sentía feliz de saber que no existe, pero por otra parte se decía: es mi amigo, su felicidad está en juego y también la felicidad de su chica. Lo único que pude atinarle a decir con una mano en el corazón fue que no podía engañarla y probar siquiera por un día el saber qué es estar con Cata como en los viejos tiempo, ya que era proclive a caer en la tentación, y por consiguiente darle un gran dolor a Campanita. En ese momento jugaba a hacer el ángel o el diablo de su subconsciente, en ser el amigo conservador y preocupado, y por otro lado podía ser el liberal y hedonista que le digiera que la vida sólo se vive una vez, y que lo que un hombre busca es la felicidad.

En ese instante comprendí que a veces es mejor estar sólo a estar comprometido en una relación, si uno aún es inmaduro como quien escribe este post, lo mejor que le puede pasar es el aún no haber encontrado a esa persona especial, ya que lo último que quisiera hacerle es daño a esta.. Muchos me dirán que digo esto porque aún no experimento la sensación de querer a alguien, pero es también la mejor manera de mantenerme al margen de una responsabilidad para con otra persona.. y hoy lo último que quisiera es tener que rendir cuentas de ética y de amor a alguien.

Aún no me aventuro a preguntarle a TRÉBOL el final de su historia, prefiero no saberlo también, ya que por un lado está la alegría de mi amigo que encuentra la felicidad nuevamente y por otro lado está el ver a una chica con el corazón destrozado.

El factor M.A



¿Quién no ha tenido a lo largo de su vida un mejor amigo/a? ¿Quién no le ha confiado a alguien especial sus más íntimos secretos y recurrido a ella tanto en los momentos más difíciles así como en los momentos en los cuales la vida pareciera ser mejor que el mismísimo cielo?
Todos sin duda hemos contado con la suerte de poseer un mejor amigo/a (M.A). Ahora bien, siendo fieles a la ya agotadora y repetitiva frase de: <<>>, me pongo a pensar si es que incluso valga la pena poner e tela de juicio la relación de amistad que existe con las personas, incluyendo claro está al M.A y la durabilidad que existe.
Digo esto porque con las diferentes circunstancias que la vida nos depara, y teniendo presente que cada persona tiene una vida propia, la cual no esta supeditada a adquirir algún compromiso con algún individuo, es factible que el lazo de amistad que nos pueda unir a otra persona se vea de pronto desatado e irreparablemente nos veamos separados totalmente de ella, ya sea por un instante o por todo una vida.
¿Qué pasa cuando la otra persona, nuestro querido y entrañable M.A simplemente desaparece de nuestro día a día? ¿Es justo pensar que esta persona ha cometido un delito al olvidarnos, al no darnos siquiera un timbrazo para indicarnos cómo está explicándonos el porqué de su repentina desaparición? Sinceramente pienso que la amistad es también un ciclo en la vida, que nace, se desarrolla y también muere. Con esto no quiero decir que no exista la verdadera amistad, o que no pueda durar toda la vida, sino que manifiesto un punto de vista teniendo como base mi propia vida y la de mis más cercanos seres vivientes, llámense amigos, intentos de enamorada, conocidos, etc.

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Siendo hijo único y con la (mala) suerte de tener padres sobre protectores, mi infancia no fue del todo feliz en cuanto a relaciones de amistad se trató. Viviendo gran parte de esta etapa en un distrito aparentemente peligroso como el Rímac, mis padres me negaban reiteradamente salir a jugar con otros niños del barrio, teniendo quizás el temor de que me convierta en un pirañita o algo por estilo. Fue así como crecí jugando autistamente entre un torreón de juguetes pero sin la compañía de otros niños con quien compartir.
*La descripción que hago es general, no quiere decir que haya pasado toda mi infancia jugando sólo. De vez en cuando me dejaban salir a jugar con el hijo de mi vecina 2 años menor que yo, con quien compartí los graciosos momento de jugar partidos de fútbol uno contra uno o pretendiendo formar numerosos clubs .. cuyos miembros éramos únicamente nosotros dos.



Mientras tanto en el cole pase una primaria tranquila, sin ningún trauma producto de la crueldad de los niños (léase exclusión), pero tampoco gozando de amistades resaltantes que me llevaran a jugar en la casa de otro amigo, o ir a los cumpleaños de los demás, etc.
Es así que entré a la secundaria como un niño tímido y con una inocencia bárbara, sumándole también a que el contacto con chicas era aún un tema desconocido para mí. Estando ya en la secundaria mi vida social dio un cambio tremendo, dado que empecé a conocer de verdad a mis compañeros de promoción lo que me llevó a ir forjando una verdadera amistad la cual continúa hasta estos días ..
Sin ánimos de irme por las ramas contando detalles de mi vida privada, llegaré al punto que me hizo escribir este intento de post, que fue el momento en el cual conocí a “0” quien a lo largo de 3 años fue mi mejor amiga, esa persona en la cual confié a ciegas y pasé momentos que me hicieron pensar que el cielo ya no era necesario si es que estaba junto a ella, porque O fue justamente más que una mejor amiga o una hermana fue….

(…)

Todo comenzó en un templado día sábado, aún lo recuerdo, no acababa de llegar con mi grupo de amigos a una simple y anual feria escolar del colegio que se encuentra al costado de nuestro querido Salesiano, cuando entre el vaivén de entradas y salidas a los múltiples stands, donde se exhibían trabajos de todo tipo, entre por casualidad a uno en particular donde un gran número de chicas con bata blanca se encontraban algunas con una aburrida cara y otras tantas con signos de agotamiento luego de tanto hablar exhibiendo sus trabajos. Fue ahí donde observe entre toda la multitud a “O” con su sonriente semblante, hablando con una tranquilidad única y moviendo suavemente sus manos explicando lo que tenía en su cercanía. Era una típica escena de chico enamorado a primera vista, donde el momento transcurre al son de diversas cámaras en velocidad lenta, hasta que de pronto ¡Alonso! toda la atmósfera a la mierda. La chillona voz de “C”, quien era una de las primeras féminas con quien había entablado una relación de amistad meses atrás, me volvió en menos de un segundo a la bulliciosa realidad de aquel salón.
-Hola, ¿cómo estás? Me dijo “C” sonriente como siempre
- Bien supongo , atine a responderle de una maneras vaga y aún deseoso de retomar la vista en “O”.
La conversación con “C” transcurrió como cualquier otra conversación de dos adolescentes, entre las típicas preguntas de cómo está la exposición, las afirmaciones de que el cole es pesado y que todos los trabajos que se hacen son por ganar nota, los futuros planes del fin de semana, los kinos que se aproximan y que sin duda no debo dejar de ir.. hasta el punto en el que se toca el tema amoroso. Es ahí donde “C” utilizando esa delicadeza que tiene las chicas se percató de mi mirada constante hacia donde se encontraba “O”, y sin dudar un instante tomando mi brazo me acercó intempestivamente hacia el puesto donde “O” y otras 2 chicas se encontraban sentadas.
Sin ánimos de extender más la historia de cómo conocí a “O” solo quisiera decir que los pormenores de la conversación fueron los típicos del chico tímido conversándole a la chica a la cual considera simpática.
En fin, la historia entre “O” y mi persona transcurrió a la sombra del primer amor de ella, y fue a raíz de esto que me convertí sin querer queriendo en el su fiel amigo, en esa personita que está ahí para acompañarla en el dolor, dándole una palabra de aliento, poniendo el hombro para que llore.. pero claro nada más.
Es así como el primer flechazo que había causado “O” se fue diluyendo en las infinitas mañanas, tardes y noche en donde me fui convirtiendo en su mejor amigo, y a la larga ella en el mío.
Siendo dos personas muy parecidas en gustos, pero muy diferentes en cuanto a realidades sociales a pesar de que fuéramos de la misma edad “O” siempre o por lo menos durante esos dos primeros años, se preocupó por mantener un constante contacto conmigo, ya sea desde recordarme nuestro aniversario de mejores amigos, mes por mes, o comunicándose conmigo para ver la manera de dar una vuelta para conversar acerca de lo que sentía…. (continuará)

miércoles, 25 de marzo de 2009

La playa y YO





Es viernes, hace unas pocas horas acabo de arribar a un conocido balneario de la ciudad, en donde supuestamente se reúne lo más “cool” de Lima Limón. Estoy cansado, con frío y deseando un Bismutol, producto de las no pocas rebanadas de pizza que comí hace poco. Es verano, hace calor pero tengo frío. Uso sandalias, pero además las acompaño con dos pares de medias. Es huachafo lo sé. No vengo a la playa hace 4 años, que en lo personal no fueron largos, pero ¡oh casualidad! Hoy me encuentro confinado compartir momentos con el sol, la playa, la arena, las gaviotas, los mui muis, y los heladeros. Hoy es viernes de playa, y hoy me acabo de enfermar.

Tengo frío y lo último que tengo es un pantalón, en mi maleta sólo hay 3 ropas de baño, las cuales no pienso mojar porque no me gusta meterme al mar. Tengo miedo que me coma un tiburón, tengo miedo a echarme sobre la arena y convertirme en chicharrón. Mi cuerpo tiembla y no hay ni una frazada en medio de este desierto. Tengo frío y me pongo de mal humor, leo un rato, me aburro. Me llaman a ver una película, me alegro…
Pregunto que película es, me responden que es Amanecer… No digo nada más, odio a los vampiros, odio ver otra película con un romance, tengo mala suerte en el amor, envidio al actor que interpreta a Edward, es alto, con una mirada tierna, y enloquece a todas las chicas que conozco incluyendo a mis dos primas. Pasan 10 minutos y por azares de la vida el frío que sentía se incrementa, pido permiso y busco a mi mamá. Le digo que tengo mucho frío y que por favor me de una pastilla, o en todo caso una frazada. Mi tía me mira extrañada y reafirma que soy un “webas” ( palabra cariñosa que equivale a decir: eres un huevón), es así como salen las dos de su entretenida conversación llena de rajes para buscarme una pastilla. Mi madre me toca. ..la frente claro está, y me dice que estoy volando en fiebre, le digo que no es así , que sólo debe darme una pastilla o una frazada. Me dan la pastilla, me voy a acostar.
Es viernes, es medianoche, estoy en la playa y tengo frío, escucho la música de las otras casas, escucho a la gente reír gritar, escucho a los autos llegar con la familia enloquecida y deseosa de pasar un día en la playa.. estoy echado en la cama con 4 pares de sábanas, y una manta que encontré por casualidad, estoy cansado, aburrido y estoy en la playa. No quiero que sea mañana, no quiero despertar y sentir frío cuando hace sol, no quiero estar metido un cuarto cuando podría estar haciendo algo playero, aunque no sepa realmente de que se trate.

(…)

Es sábado, estoy meloso, tengo mucha sed y amanecí desnudo. Creo que la fiebre se fue, hace un sol increíble y tengo ganas de ir a nadar aunque solo sepa hacer el perrito. Me pongo mi mojado e improvisado pijama y me voy a duchar. El agua está fría, no me puedo bañar, pienso un momento en qué debería hacer, y mientras hago eso el espejo del baño se empieza a empeñar, todo el espacio esta cubierto de vapor, lo cual me indica que el agua por arte de magia, o por el calentamiento global se calentó.

Voy a la playa, no veo a ninguna chica impactante en bikini, nuevamente reafirmo mi creencia en que la playa no me quiere. Señoras con celulitis, barrigones con chela en mano, y un sin fin de niños corriendo, conforman el paisaje playero de aquella mañana. No pasa ni media hora y el cielo se empieza a nublar, pienso que es un gran día y que las cosas empiezan a cambiar, ponen la bandera roja y aún así pienso en meterme al mar, camino a los Bay Watch, ante la brisa fría y la arena mojada, al estar delante de la inmensa masa azul (bueno en realidad estaba marrón producto de la contaminación) pienso ¿realmente me meteré al mar? Decido dar un paso más y cuando lo hago me doy cuenta de que no lo podré lograr.. el agua está helada y no soporto estar muriéndome de frío, soy un cobarde y caigo en la cuenta de que no cumpliré mi sueño de ser salvavidas, ni de nadar en el mar lleno de espuma, de bolsas y de tanta sal.

(…)

Es domingo, hace mucho calor, regreso a paso ligero para ver el clásico en la casa de playa de mis tíos y esperar claro está una victoria de la “U”, al llegar a la puerta descubro que mis pies aún se encontraban cubiertos de arena por lo cual me dispuse a limpiármelos en el fregadero que se encontraba a un costado de la casa. La limpieza se realizaba de lo más normal, hasta que por nuevamente azares del destino el cable de la pistola de agua que utilizaba se rompió, ocasionando que el agua saliera con una potencia bárbara, mojándome completamente, y ahogándome de paso en mi sorpresa por tal suceso. Desesperadamente intentaba hacer que el agua no continuara saliendo pero todo era inútil, mientras más trataba de evitar que el agua saliera más presión hacía con lo que inunde la parte delantera de la casa, mojara los pisos y de paso inundara el jardín, todo a la vista de los buenos y respetados vecinos de la playa. Mojado y con el agua aún emanando de la manguera a una presión que amenazaba con sobre pasar los 3 dígitos en al cuenta de agua de mis tíos, no tuve más remedio que verme en la vergüenza de tener que avisarle a mi tío de lo ocurrido.. como se podrán imaginar la cara mojada y avergonzada de mi persona no tuvo mas que implorarle disculpas por lo ocurrido, y aunque no haya pasado a mayores quedé con el recuerdo de haber roto una manguera e inundado todo un jardín.
Finalmente el tan esperado clásico no lo pude ver por televisión, ya que en la casa sólo había Direc Tv.

* Este post va dedicado para Karloncho, mi eterno y fiel amigo que sigue esperando por el post que aquella noche le prometí mientras tomábamos unas chelas. Sé que el tema no tiene nada que ver con lo que te había prometido pero al menos sirve para alivianar la carga de conciencia que tengo.