Azucar sin Sal

Azucar sin Sal

viernes, 26 de junio de 2009

¿Por qué escribo?



¿Por qué escribo?

Es quizá la pregunta más trascendente que me puedan hacer, incluso más importante que el ya conocido ¿por qué vives?

Yo vivo para escribir, o escribo para vivir, lo mismo da, ya que si no escribo simplemente muero.

La pregunta me la hizo mi profesor de lengua de la univerdad, y si bien es cierto no supe responderle en ese momento, ahora le enumero una serie de respuestas del porqué escribo..



Escribo porque es una necesidad, incluso más importante que comer, más importante que dormir
Escribo porque me hace feliz
Escribo porque me siento libre
Escribo porque siento que hago algo importante y me siento cómodo al hacerlo
Escribo porque quiero que la gente se sienta identificada con mis historias, poemas y demás
Escribo porque sufro de amor
Escribo porque estoy enamorado
Escribo porque soy egocentrista y quiero que sepan de mí
Escribo porque no se otra cosa más que escribir
Escribo porque es un vicio solitario y me gusta la soledad
Escribo porque sueño mientras lo hago
Escribo porque es el único momento donde soy “yo” realmente
Escribo porque no hay alguien que me diga cómo hacerlo realmente
Escribo porque no sigo reglas y no estoy encadenado
Escribo porque yo decido qué va y no va
Escribo porque me siento un Dios al hacerlo
Escribo por Rhonda
Escribo por Melissa
Escribo por Teffi
Escribo por Mabe
Escribo por Romina
Escribo por Kiara
Escribo por Nadia
Escribo por Andrea
Escribo por Yoy
Escribo por A____a
Escribo por tantas otras mujeres que han significado o significan algo para mí
Escribo por mi padre a quien quiero y no quiero
Escribo por mi madre, a quien no soy capaz de quererla como ella me quiere a mí
Escribo por mis amigos
Escribo por aquellos que no conozco
Escribo porque quiero ganar el Nóbel
Escribo porque me parece chévere
Escribo porque pienso que parezco interesante
Escribo porque es como tener un orgasmo aunque siga siendo casto
Escribo porque no tengo sueño en las noches
Escribo porque es un buen pretexto para tomar unos tragos
Escribo porque es un buen medio para enamorar a alguien
Escribo porque a la gente le gustan los escritores
Escribo porque quiero llegar y calar en los corazones de los demás
Escribo porque no tenía nada mejor que hacer en el cole durante las clases
Escribo porque sueño con ser famoso
Escribo porque no quiero que la gente se olvide de mí
Escribo porque quiero conquistar el mundo
Escribo porque quiero que la gente me lea
Escribo porque quiero dar un mensaje, aunque aún no sepa cual es
Escribo porque quiero joder a la gente pasándole mi blog
Escribo porque quiero trascender en la vida
Escribo porque me nace
Escribo porque muero si no lo hago
Escribo porque quiero ser escritor
Escribo porque siento que tocaré el cielo al hacerlo


Escribo porque nunca podré ser lo suficientemente guapo, porque nunca tendré
suficiente dinero, porque nunca estaré lo adecuadamente encajado en el sistema, pero siempre podré tener un lápiz y un papel que soporte todo lo que sienta

Escribo porque he descubierto que es el mejor sustituto del sexo, de las juergas, del psicoanálisis.. y es la única actividad en mi vida rutinaria que me llena y me hace sentirme satisfecho con lo que hago.

Escribo por ustedes mis masoquistas lectores

Gracias por el tiempo que emplean en leer mi blog, gracias por darme una palabra de amiento, gracias por sus críticas, gracias por simplemente existir y darme motivos para escribir.


martes, 23 de junio de 2009

Alfonsito, cuánto has cambiado



Uno.

Alfonsito, mírate como estas,
Tan desarreglado, con la barba y el pelo crecido, tú no eras así Alfonsito.
Hijito, no te acuerdas acaso lo bien arregladito que eras cuando eras niño, con tus camisitas de rayas, tus pantalones de corduroi a la cadera, tus tirantez azules y tus zapatitos de charol. Tiempos aquellos, Alfonsito, en donde tú siempre tan impecable me pedías que te acompañara al baño para ayudarte a lavar la manos, porque tú Alfonsito eras un niño muy pulcro y preocupado por tu imagen. Hay Alfonsito, de seguro que tampoco te acuerdas cuando en las matinés todos te miraban y decían lo hermoso que eras, además claro de ser todo un caballerito, saludando a todos los que tuvieras al frente, mirando siempre a los ojos, como una persona segura de sí misma haría.


Dos.

Hay Alfonsito mírate cómo estas ahora,
Tan taciturno, vacilante con tus pasos, pareces un alma en pena hijito, ¿dónde quedo tu alegría y tu blanca sonrisa? No, no me parece. Déjame decirte que no tienes porqué vivir así me tienes a mí, a tu papá, a la familia que te quiere, a tus amigos, a tus amigas, a tantas personas que te consideran. No sé como puedes estar así hijito. De seguro estas así porque te has alejado de Dios, has dejado de ir a misa y de comulgar.


Tres.

Querido Alfonsito, por favor, mírate al espejo,
Tan demacrado, con esas ojeras y ese rostro que se pierde en tu cabello y barba, ya no eres ese caballerito del que todos comentaban. Alfonsito, ¿Qué te ha pasado? ¿Es acaso que alguna chica te ha hecho daño? ¿Es acaso que te va mal en la universidad? ¿Qué te pasa Alfonsito? Está bien que ya seas todo un hombre, pero eso no te da derecho a lucir como quieras, la imagen es lo más importante en uno, es cómo la gente te mira y a la vez trata ¿No recuerdas acaso cómo te trataban de pequeño? ¿No recuerdas lo educadas y amables que eran las personas solo por ver a un niño tan bien arreglado?


Cuatro.

Hay Alfonsito,
Quien te vio y quien te ve ahora, tan amargado y tan stresado por la vida que llevas, nunca tienes tiempo para nada, ni para hablar con tus padres. No te acuerdas acaso cuando me pedías que te acompañara al baño para conversar mientras de duchabas. Hay Alfonsito me apenas tanto, no soporto verte tan solito, alejado de tus amigos .. y ni qué decir de tus amigas, dime es de la vida de ellas, ya no escucho que hables de ellas, y mucho menos las veo por la casa ¿ es acaso que te has peleado con ellas? ¿no quieres hablar de ello?

Cinco.

Querido niño,
Cómo lamento profundamente verte tan embargado en tu mundo sin percatarte que estas perdiendo los mejores años de tu vida, esos años que en la madurez de tu vida desearás recuperar a toda costa. Hay niño precioso, ¿por qué no me abres la puerta de tu cuarto? Tan solo quiero verte descansar, te prometo no hablar solo quiero verte por un momento, ya que paras todo el día en al universidad.
Ni siquiera en las noches tu puerta se encuentra abierta ¿qué es lo que escondes hijito mío? ¿Es acaso que te da vergüenza que te observemos?

Seis.

¡Alfonso!
Contéstame cuando te llamo, esa música a todo volumen y tu perta cerrado no permiten que te puedan dirigir la palabra, ¿qué es lo que te pasa? Dime las razones del porqué de tu cambio, tú no eras así. Tan solo quiero que me des explicaciones, quiero tratar de entenderte, pero créeme que si no me dices nada no te podré ayudar. Pero claro, tu aire de soberbia hace que te creas un hombre de mundo, tu DNI, tu carné universitario, tu barba, y demás cosas te hacen sentir ya un hombre mayor, un hombre que no necesita de sus padres, que puede solucionar todos sus problemas solo.. ¡Alfonso! Ábreme la puerta por favor, tan solo deseo preguntarte cómo estas..

Final

Hay Alfonso de las Casas
¿Qué es lo que te aflige?¿Acaso alguien sabe realmente lo que pasa por tu cabeza? ¿Qué es lo que te pasó tras tocar el cielo días atrás? ¿Dónde quedó MEGES y su destrucción en el pasado? ¿QUÉ TE PASA ALFONSO DE LAS CASAS?

lunes, 8 de junio de 2009

Tocando el cielo




Porque esta noche he podido tocar el cielo, sin importarme lo que pueda pasar después. Porque hoy es el día en el que he logrado escapar de esta tierra y embargarme en la locura de escalar ese cielo que veía distante y ahora me parece tan cercano. Porque hoy he tocado el cielo y ha empezado mi deseo por quedarme siempre aquí.

Son las 9:50 y el cielo se abrió en la oscuridad de la noche, la luna pidió permiso para ausentarse y el sol brilló como nunca antes lo hizo para iluminar el cielo nocturno, las nubes desfilaban dando sus mejores pasos al verme escalar por la escalera de mi ilusión. No hubo lluvia ni vientos furtivos, porque hoy era el día en el que tocaría el cielo, y entraría a la sucursal con destino a la felicidad.

La altura no importaba y los aeropuertos cancelaron sus vuelos para darme la exclusiva de ese cielo que hoy estaba tan cercano. Aquellos que desde tiempo lejanos soñaron con volar me veían ahora hacer ese sueño realidad, tan solo con la ilusión que hacía su aparición luego de un prolongado descanso. No empaqué un paracaídas porque hoy estoy decidido a quedarme por siempre en ese cielo que hoy esta en mis manos, porque su inmensidad se ve confinada en mi corazón, ese mismo corazón que se esparce por cada metro que escalo rumbo a ese cielo que hoy está tan cercano.

No me importa la caída, no me importa regresar a esa tierra maldita, porque esta noche estoy seguro de alcanzar lo que nadie ha alcanzado, y es tocar el cielo con esas manos que solo desean abrazarlo y conquistarlo.

Porque hoy en la tierra se detuvieron los relojes a las 9:50, y las luces se apagaron, porque en esa misma noche de domingo el sol se había presentado.
Los sueños se resumieron en uno solo, y las metas apuntaron hacia un mismo objetivo, y ese era el de aquel joven que escalaba su escalera de ilusión decidido a conquistar ese cielo inmenso sin equipaje alguno.
Las voces hacían un solo eco y las religiones se unificaron en un solo clamor, y era el de verlo triunfador. No importaban las creencias, los puntos de vista ni los orígenes, pues aquel joven era la expresión humana, esa misma expresión que sólo desea alcanzar lo que ama, lo que más añora y desea conquistar a cualquiera precio.

Porque ahora no importa recordar este presente, porque he dejado atrás el pasado, y se ha diluido el futuro, al invitar a salir por siempre al caprichoso y despiadado destino. Y es que ahora, ese joven tan sólo quiere calentarme con ese sol que brilla exclusivamente para él.

Y es que ahora no hay gritos de perdón, ni rastros de dolor, cuando los días no son cortos ni largos, cuando no hay víctimas ni verdugos. Cuando el sueño y la realidad son simples palabras y sólo importa este momento que es eterno. Y es que he llegado al cielo y no quiero volver a bajar a esa tierra en la que sólo deambule.

No importaban las batallas perdidas, no importaba que MEGES hubiera fracasado años atrás, aquel joven estaba decidido a triunfar a pesar de la colosal faena, a pesar de las voces internas que le pedían no continuar, a pesar de la posibilidad de que la caída pudiera ser mortal, nada importaba si es que aquel cielo que parecía lejano se pudiera tocar.