
¿Quién no ha tenido a lo largo de su vida un mejor amigo/a? ¿Quién no le ha confiado a alguien especial sus más íntimos secretos y recurrido a ella tanto en los momentos más difíciles así como en los momentos en los cuales la vida pareciera ser mejor que el mismísimo cielo?
Todos sin duda hemos contado con la suerte de poseer un mejor amigo/a (M.A). Ahora bien, siendo fieles a la ya agotadora y repetitiva frase de: <<>>, me pongo a pensar si es que incluso valga la pena poner e tela de juicio la relación de amistad que existe con las personas, incluyendo claro está al M.A y la durabilidad que existe.
Digo esto porque con las diferentes circunstancias que la vida nos depara, y teniendo presente que cada persona tiene una vida propia, la cual no esta supeditada a adquirir algún compromiso con algún individuo, es factible que el lazo de amistad que nos pueda unir a otra persona se vea de pronto desatado e irreparablemente nos veamos separados totalmente de ella, ya sea por un instante o por todo una vida.
¿Qué pasa cuando la otra persona, nuestro querido y entrañable M.A simplemente desaparece de nuestro día a día? ¿Es justo pensar que esta persona ha cometido un delito al olvidarnos, al no darnos siquiera un timbrazo para indicarnos cómo está explicándonos el porqué de su repentina desaparición? Sinceramente pienso que la amistad es también un ciclo en la vida, que nace, se desarrolla y también muere. Con esto no quiero decir que no exista la verdadera amistad, o que no pueda durar toda la vida, sino que manifiesto un punto de vista teniendo como base mi propia vida y la de mis más cercanos seres vivientes, llámense amigos, intentos de enamorada, conocidos, etc.
(------)
Siendo hijo único y con la (mala) suerte de tener padres sobre protectores, mi infancia no fue del todo feliz en cuanto a relaciones de amistad se trató. Viviendo gran parte de esta etapa en un distrito aparentemente peligroso como el Rímac, mis padres me negaban reiteradamente salir a jugar con otros niños del barrio, teniendo quizás el temor de que me convierta en un pirañita o algo por estilo. Fue así como crecí jugando autistamente entre un torreón de juguetes pero sin la compañía de otros niños con quien compartir.
*La descripción que hago es general, no quiere decir que haya pasado toda mi infancia jugando sólo. De vez en cuando me dejaban salir a jugar con el hijo de mi vecina 2 años menor que yo, con quien compartí los graciosos momento de jugar partidos de fútbol uno contra uno o pretendiendo formar numerosos clubs .. cuyos miembros éramos únicamente nosotros dos.
Mientras tanto en el cole pase una primaria tranquila, sin ningún trauma producto de la crueldad de los niños (léase exclusión), pero tampoco gozando de amistades resaltantes que me llevaran a jugar en la casa de otro amigo, o ir a los cumpleaños de los demás, etc.
Es así que entré a la secundaria como un niño tímido y con una inocencia bárbara, sumándole también a que el contacto con chicas era aún un tema desconocido para mí. Estando ya en la secundaria mi vida social dio un cambio tremendo, dado que empecé a conocer de verdad a mis compañeros de promoción lo que me llevó a ir forjando una verdadera amistad la cual continúa hasta estos días ..
Sin ánimos de irme por las ramas contando detalles de mi vida privada, llegaré al punto que me hizo escribir este intento de post, que fue el momento en el cual conocí a “0” quien a lo largo de 3 años fue mi mejor amiga, esa persona en la cual confié a ciegas y pasé momentos que me hicieron pensar que el cielo ya no era necesario si es que estaba junto a ella, porque O fue justamente más que una mejor amiga o una hermana fue….
(…)
Todo comenzó en un templado día sábado, aún lo recuerdo, no acababa de llegar con mi grupo de amigos a una simple y anual feria escolar del colegio que se encuentra al costado de nuestro querido Salesiano, cuando entre el vaivén de entradas y salidas a los múltiples stands, donde se exhibían trabajos de todo tipo, entre por casualidad a uno en particular donde un gran número de chicas con bata blanca se encontraban algunas con una aburrida cara y otras tantas con signos de agotamiento luego de tanto hablar exhibiendo sus trabajos. Fue ahí donde observe entre toda la multitud a “O” con su sonriente semblante, hablando con una tranquilidad única y moviendo suavemente sus manos explicando lo que tenía en su cercanía. Era una típica escena de chico enamorado a primera vista, donde el momento transcurre al son de diversas cámaras en velocidad lenta, hasta que de pronto ¡Alonso! toda la atmósfera a la mierda. La chillona voz de “C”, quien era una de las primeras féminas con quien había entablado una relación de amistad meses atrás, me volvió en menos de un segundo a la bulliciosa realidad de aquel salón.
-Hola, ¿cómo estás? Me dijo “C” sonriente como siempre
- Bien supongo , atine a responderle de una maneras vaga y aún deseoso de retomar la vista en “O”.
La conversación con “C” transcurrió como cualquier otra conversación de dos adolescentes, entre las típicas preguntas de cómo está la exposición, las afirmaciones de que el cole es pesado y que todos los trabajos que se hacen son por ganar nota, los futuros planes del fin de semana, los kinos que se aproximan y que sin duda no debo dejar de ir.. hasta el punto en el que se toca el tema amoroso. Es ahí donde “C” utilizando esa delicadeza que tiene las chicas se percató de mi mirada constante hacia donde se encontraba “O”, y sin dudar un instante tomando mi brazo me acercó intempestivamente hacia el puesto donde “O” y otras 2 chicas se encontraban sentadas.
Sin ánimos de extender más la historia de cómo conocí a “O” solo quisiera decir que los pormenores de la conversación fueron los típicos del chico tímido conversándole a la chica a la cual considera simpática.
En fin, la historia entre “O” y mi persona transcurrió a la sombra del primer amor de ella, y fue a raíz de esto que me convertí sin querer queriendo en el su fiel amigo, en esa personita que está ahí para acompañarla en el dolor, dándole una palabra de aliento, poniendo el hombro para que llore.. pero claro nada más.
Es así como el primer flechazo que había causado “O” se fue diluyendo en las infinitas mañanas, tardes y noche en donde me fui convirtiendo en su mejor amigo, y a la larga ella en el mío.
Siendo dos personas muy parecidas en gustos, pero muy diferentes en cuanto a realidades sociales a pesar de que fuéramos de la misma edad “O” siempre o por lo menos durante esos dos primeros años, se preocupó por mantener un constante contacto conmigo, ya sea desde recordarme nuestro aniversario de mejores amigos, mes por mes, o comunicándose conmigo para ver la manera de dar una vuelta para conversar acerca de lo que sentía…. (continuará)
Todos sin duda hemos contado con la suerte de poseer un mejor amigo/a (M.A). Ahora bien, siendo fieles a la ya agotadora y repetitiva frase de: <<>>, me pongo a pensar si es que incluso valga la pena poner e tela de juicio la relación de amistad que existe con las personas, incluyendo claro está al M.A y la durabilidad que existe.
Digo esto porque con las diferentes circunstancias que la vida nos depara, y teniendo presente que cada persona tiene una vida propia, la cual no esta supeditada a adquirir algún compromiso con algún individuo, es factible que el lazo de amistad que nos pueda unir a otra persona se vea de pronto desatado e irreparablemente nos veamos separados totalmente de ella, ya sea por un instante o por todo una vida.
¿Qué pasa cuando la otra persona, nuestro querido y entrañable M.A simplemente desaparece de nuestro día a día? ¿Es justo pensar que esta persona ha cometido un delito al olvidarnos, al no darnos siquiera un timbrazo para indicarnos cómo está explicándonos el porqué de su repentina desaparición? Sinceramente pienso que la amistad es también un ciclo en la vida, que nace, se desarrolla y también muere. Con esto no quiero decir que no exista la verdadera amistad, o que no pueda durar toda la vida, sino que manifiesto un punto de vista teniendo como base mi propia vida y la de mis más cercanos seres vivientes, llámense amigos, intentos de enamorada, conocidos, etc.
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Siendo hijo único y con la (mala) suerte de tener padres sobre protectores, mi infancia no fue del todo feliz en cuanto a relaciones de amistad se trató. Viviendo gran parte de esta etapa en un distrito aparentemente peligroso como el Rímac, mis padres me negaban reiteradamente salir a jugar con otros niños del barrio, teniendo quizás el temor de que me convierta en un pirañita o algo por estilo. Fue así como crecí jugando autistamente entre un torreón de juguetes pero sin la compañía de otros niños con quien compartir.
*La descripción que hago es general, no quiere decir que haya pasado toda mi infancia jugando sólo. De vez en cuando me dejaban salir a jugar con el hijo de mi vecina 2 años menor que yo, con quien compartí los graciosos momento de jugar partidos de fútbol uno contra uno o pretendiendo formar numerosos clubs .. cuyos miembros éramos únicamente nosotros dos.
Mientras tanto en el cole pase una primaria tranquila, sin ningún trauma producto de la crueldad de los niños (léase exclusión), pero tampoco gozando de amistades resaltantes que me llevaran a jugar en la casa de otro amigo, o ir a los cumpleaños de los demás, etc.
Es así que entré a la secundaria como un niño tímido y con una inocencia bárbara, sumándole también a que el contacto con chicas era aún un tema desconocido para mí. Estando ya en la secundaria mi vida social dio un cambio tremendo, dado que empecé a conocer de verdad a mis compañeros de promoción lo que me llevó a ir forjando una verdadera amistad la cual continúa hasta estos días ..
Sin ánimos de irme por las ramas contando detalles de mi vida privada, llegaré al punto que me hizo escribir este intento de post, que fue el momento en el cual conocí a “0” quien a lo largo de 3 años fue mi mejor amiga, esa persona en la cual confié a ciegas y pasé momentos que me hicieron pensar que el cielo ya no era necesario si es que estaba junto a ella, porque O fue justamente más que una mejor amiga o una hermana fue….
(…)
Todo comenzó en un templado día sábado, aún lo recuerdo, no acababa de llegar con mi grupo de amigos a una simple y anual feria escolar del colegio que se encuentra al costado de nuestro querido Salesiano, cuando entre el vaivén de entradas y salidas a los múltiples stands, donde se exhibían trabajos de todo tipo, entre por casualidad a uno en particular donde un gran número de chicas con bata blanca se encontraban algunas con una aburrida cara y otras tantas con signos de agotamiento luego de tanto hablar exhibiendo sus trabajos. Fue ahí donde observe entre toda la multitud a “O” con su sonriente semblante, hablando con una tranquilidad única y moviendo suavemente sus manos explicando lo que tenía en su cercanía. Era una típica escena de chico enamorado a primera vista, donde el momento transcurre al son de diversas cámaras en velocidad lenta, hasta que de pronto ¡Alonso! toda la atmósfera a la mierda. La chillona voz de “C”, quien era una de las primeras féminas con quien había entablado una relación de amistad meses atrás, me volvió en menos de un segundo a la bulliciosa realidad de aquel salón.
-Hola, ¿cómo estás? Me dijo “C” sonriente como siempre
- Bien supongo , atine a responderle de una maneras vaga y aún deseoso de retomar la vista en “O”.
La conversación con “C” transcurrió como cualquier otra conversación de dos adolescentes, entre las típicas preguntas de cómo está la exposición, las afirmaciones de que el cole es pesado y que todos los trabajos que se hacen son por ganar nota, los futuros planes del fin de semana, los kinos que se aproximan y que sin duda no debo dejar de ir.. hasta el punto en el que se toca el tema amoroso. Es ahí donde “C” utilizando esa delicadeza que tiene las chicas se percató de mi mirada constante hacia donde se encontraba “O”, y sin dudar un instante tomando mi brazo me acercó intempestivamente hacia el puesto donde “O” y otras 2 chicas se encontraban sentadas.
Sin ánimos de extender más la historia de cómo conocí a “O” solo quisiera decir que los pormenores de la conversación fueron los típicos del chico tímido conversándole a la chica a la cual considera simpática.
En fin, la historia entre “O” y mi persona transcurrió a la sombra del primer amor de ella, y fue a raíz de esto que me convertí sin querer queriendo en el su fiel amigo, en esa personita que está ahí para acompañarla en el dolor, dándole una palabra de aliento, poniendo el hombro para que llore.. pero claro nada más.
Es así como el primer flechazo que había causado “O” se fue diluyendo en las infinitas mañanas, tardes y noche en donde me fui convirtiendo en su mejor amigo, y a la larga ella en el mío.
Siendo dos personas muy parecidas en gustos, pero muy diferentes en cuanto a realidades sociales a pesar de que fuéramos de la misma edad “O” siempre o por lo menos durante esos dos primeros años, se preocupó por mantener un constante contacto conmigo, ya sea desde recordarme nuestro aniversario de mejores amigos, mes por mes, o comunicándose conmigo para ver la manera de dar una vuelta para conversar acerca de lo que sentía…. (continuará)
TT_TT
ResponderEliminarpuxa si s feo cuado el laso d una amistad se desata, t komprendo
sabs la peor part s cuando tu tratas de mantener el laso pero no pueds xq eso tienn q aserlo los 2 i x mas q uno kiera si uno jala el laso d un solo lado el laso no podra ajustarse :(
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