
Un hombre nace sólo, hace sus necesidades biológicas solo (llámese defecar y orinar) y muere sólo. Entonces…. ¿por qué no aprender a vivir sólo?
Para quienes somos solteros, ya sea por decisión propia, o porque no nos queda más remedio que serlo, esta serie de afirmaciones resultan ser un aliciente para continuar con nuestras vidas sin tener que lidiar con la pena o la culpa de no estar acompañados.
Así mismo este estilo de vida en soledad suele estar dotado de libertad, y del no tener que amordazar miembro alguno para no caer en las garras de la infidelidad. Total uno está solo, no tiene ninguna clase de que obligaría serle fiel a alguien. Por el contrario, todo acto puede ser justificado, y mejor aún no tener repercusiones éticas o morales sobre lo que uno haya decidido hacer.
Ahora bien, todo lo antes mencionado puede cambiar drásticamente de un momento a otro quitándonos esta "buena vida", y no es que sea obra del ya archiconocido y prostituido Cupido, sino que se da por azares de la vida, que pueden llevar a uno a nuevas experiencia, ya sea en el colegio, la universidad, algún instituto o donde fuese.
La vida nos depara un sin número de nuevas situaciones, en las cuales no hay lógica ni una respuesta premeditada para saber llevarlas con lo que queda solo vivirlas y aprovechar al máximo las oportunidades que tengamos para aprender algo nuevo.
Parecerá un tanto desatinado que luego de tal introducción pase a contar una experiencia personal, que no tan relacionada al tema, sin duda quiere explicar el porqué del título de este post.
Sucedió un caluroso día jueves, luego de las clases de verano en la universidad. Ya cansado del trajín del día, y del llevar más de 4 horas sentado, con un gran dolor en el cuerpo (en especial de mis pequeñas pompis) me disponía a salir de clases rodeado de un sequito de hermosas compañeras de clase, con un color rojo pintando cada parte de mi rostro y una sonrisa nada bobalicona al no estar acostumbrado a la compañía femenina en el día a día (los que estudiaron a lo largo de 11 años en un colegio de hombre podrán testificarlo), cuando de pronto en toda esa algarabía y nerviosismo denoté que para mi sorpresa una “simpática compañera” de clases al cruzar miradas en la lejanía del campus me indicada que iría a dar su examen virtual, y como minutos antes habíamos quedado en el salón lo haríamos al mismo tiempo y lugar. Fue así como entre sonrientes despedidas me dirigí raudo hacia la aventura que constituía esa nueva oportunidad para pasar un momento junto a ella. Los minutos siguientes no tendrían nada de especial, salvo por el arrepentimiento de mi persona al tener que despedirme nuevamente de esta “simpática compañera” sin saber de ella hasta la próxima clase, que por desgracia sería dentro de 4 largos días, y peor aún, sin medios para comunicarme (léase celular, msn, o lo que fuese) Fue así que caminando resignado y maldiciendo mi cobardía avanzaba hacia lo que sería todo un fin de semana recriminándome por lo poco valiente que soy, pero como es sabido muchas veces el destino otorga una nueva oportunidad para redimirte con lo que uno no haya podido realizar, pero lo que no esperaba es que ese momento fuera tan pronto. Estaba ahí perplejo, parado frente al semáforo esperando cruzar, con una empanada en mano, cuando nuevamente ella (la “simpática compañera” para quienes tengan mala memoria) se acercaba hacia donde estaba parado ( pero ojo no es para que se confundan, ya que donde estaba parado era justamente donde se espera para poder cruzar hacia al paradero).
Teniendo una muy buena excusa, (gracias al humilde y nuevo editor de este intento de blog “Alejandro Miranda”) me aventuré a abordar nuevamente una conversación, lográndolo para mi felicidad, pero justo en medio de ella, en esos arrebatos de hormonas combinados con una desesperación no se me ocurrió más que decirle:
- ¿Tienes tu número?
Qué pregunta para más estúpida y desubicada, ¡claro que lo va a tener, es su celular! ni modo que no lo supiera, a qué otra persona en su sano juicio se le puede ocurrir tal pregunta.
Hasta el momento no puedo explicar el porqué de tal arrebato, es que acaso no podía esperar 4 días para con más calma y en un mejor momento pedirle lo que pudiera desear.
¿Por qué las personas nos alocamos y creemos en la frase: “Es ahora o nunca”, que dicho sea de paso quien demonios la pensó, y transformó en una razón para cometer actos guiados solo por las emociones del momento?
Para quienes somos solteros, ya sea por decisión propia, o porque no nos queda más remedio que serlo, esta serie de afirmaciones resultan ser un aliciente para continuar con nuestras vidas sin tener que lidiar con la pena o la culpa de no estar acompañados.
Así mismo este estilo de vida en soledad suele estar dotado de libertad, y del no tener que amordazar miembro alguno para no caer en las garras de la infidelidad. Total uno está solo, no tiene ninguna clase de que obligaría serle fiel a alguien. Por el contrario, todo acto puede ser justificado, y mejor aún no tener repercusiones éticas o morales sobre lo que uno haya decidido hacer.
Ahora bien, todo lo antes mencionado puede cambiar drásticamente de un momento a otro quitándonos esta "buena vida", y no es que sea obra del ya archiconocido y prostituido Cupido, sino que se da por azares de la vida, que pueden llevar a uno a nuevas experiencia, ya sea en el colegio, la universidad, algún instituto o donde fuese.
La vida nos depara un sin número de nuevas situaciones, en las cuales no hay lógica ni una respuesta premeditada para saber llevarlas con lo que queda solo vivirlas y aprovechar al máximo las oportunidades que tengamos para aprender algo nuevo.
Parecerá un tanto desatinado que luego de tal introducción pase a contar una experiencia personal, que no tan relacionada al tema, sin duda quiere explicar el porqué del título de este post.
Sucedió un caluroso día jueves, luego de las clases de verano en la universidad. Ya cansado del trajín del día, y del llevar más de 4 horas sentado, con un gran dolor en el cuerpo (en especial de mis pequeñas pompis) me disponía a salir de clases rodeado de un sequito de hermosas compañeras de clase, con un color rojo pintando cada parte de mi rostro y una sonrisa nada bobalicona al no estar acostumbrado a la compañía femenina en el día a día (los que estudiaron a lo largo de 11 años en un colegio de hombre podrán testificarlo), cuando de pronto en toda esa algarabía y nerviosismo denoté que para mi sorpresa una “simpática compañera” de clases al cruzar miradas en la lejanía del campus me indicada que iría a dar su examen virtual, y como minutos antes habíamos quedado en el salón lo haríamos al mismo tiempo y lugar. Fue así como entre sonrientes despedidas me dirigí raudo hacia la aventura que constituía esa nueva oportunidad para pasar un momento junto a ella. Los minutos siguientes no tendrían nada de especial, salvo por el arrepentimiento de mi persona al tener que despedirme nuevamente de esta “simpática compañera” sin saber de ella hasta la próxima clase, que por desgracia sería dentro de 4 largos días, y peor aún, sin medios para comunicarme (léase celular, msn, o lo que fuese) Fue así que caminando resignado y maldiciendo mi cobardía avanzaba hacia lo que sería todo un fin de semana recriminándome por lo poco valiente que soy, pero como es sabido muchas veces el destino otorga una nueva oportunidad para redimirte con lo que uno no haya podido realizar, pero lo que no esperaba es que ese momento fuera tan pronto. Estaba ahí perplejo, parado frente al semáforo esperando cruzar, con una empanada en mano, cuando nuevamente ella (la “simpática compañera” para quienes tengan mala memoria) se acercaba hacia donde estaba parado ( pero ojo no es para que se confundan, ya que donde estaba parado era justamente donde se espera para poder cruzar hacia al paradero).
Teniendo una muy buena excusa, (gracias al humilde y nuevo editor de este intento de blog “Alejandro Miranda”) me aventuré a abordar nuevamente una conversación, lográndolo para mi felicidad, pero justo en medio de ella, en esos arrebatos de hormonas combinados con una desesperación no se me ocurrió más que decirle:
- ¿Tienes tu número?
Qué pregunta para más estúpida y desubicada, ¡claro que lo va a tener, es su celular! ni modo que no lo supiera, a qué otra persona en su sano juicio se le puede ocurrir tal pregunta.
Hasta el momento no puedo explicar el porqué de tal arrebato, es que acaso no podía esperar 4 días para con más calma y en un mejor momento pedirle lo que pudiera desear.
¿Por qué las personas nos alocamos y creemos en la frase: “Es ahora o nunca”, que dicho sea de paso quien demonios la pensó, y transformó en una razón para cometer actos guiados solo por las emociones del momento?
el nerviosismo esta en la mnt hombre! xD
ResponderEliminarmui inzpiradora eza hitoriia..zigue ezkrbiiendO =)
sabes algo... las personas somos cada una muy diferentes, el dejarte llevar por tus emociones es algo humano, quien no afronta riesgos nunca sabra cual es la emocion de la vida, nunca sabras si lo que hiciste en verdad fue una barbaridad antes de que veas el resultado de tu accion.
ResponderEliminaranimo, el primer intento no siempre es perfecto, yo he pasado por muchos asi, pero el no rendirte, el seguir adelante es lo que muestra cuan preparados estamos para los obstaculos de este largo camino llamado vida.
realmente me gusto como escribes, lleva mucho sentimiento, ademas el sentido ironico de algunas de las situaciones hizo que no pudiera evitar dibujar una pequeña sonrisa en mis labios, gracias me diste un gran momento.
uhm...creo q las primeras lineas...!
ResponderEliminaria las habia escuahdo d ti (:
cndo t contaba q staba sola ...
mui lindo todo alonsin (:
t qiero i noc xq xD
mmm....
ResponderEliminarme gusta la ultima publicación sobretodo porque esas frases medias tontitas son las que solemos decirlas por el nerviosismo que abunda en nuestro ser.
Se podría decir que es parte del aprender de la vida, con el tiempo y la experiencia nos damos cuenta que hay frases que no se deben comentar en algunas situaciones o algunas veces delante de algunas personas y sobretodo de algunas personalidades que abunda en nuestro alrededor.
oda
alonsoo me encanta
ResponderEliminarGracias x dejarme tu link :)
El haber studiado 11 años ntre puros falos indica q nuestro ser (el masculino) es mas vulnerable a las stupideces del nerviosismo n una charla con una fémina. Si llamaramos destino a todas las cosas q suceden, pues habría dias n q nuestro destino es algo estupido y fuera d serie, pero cierta personita (mi amada del RIMAC) me hizo descubrir q x algo pasan las cosas.
ResponderEliminarSomos humanos Alonso, (VARONES!!!!.....Z), y no creo q la "simpática compañera" se haya dado cuenta d tal error. Echa pa' lante.
Muy buena tu historia=)
Con la sonrisa burlona en la cara y la satisfaccion de no ser el unico weom que le pasan esas cosas...=P -> impresionado con el parecido de mi realidad, pero mi palta no fue en un paradero sino en un lonsa y casi con la misma frase.!
ResponderEliminarTa chvr ALonso...publica maz peeH...
Que curioso!.. pero, sí, acertaste hermanito; solo que recien te animaste a compartir tal gusto por escribir sensaciones mezclado con sentimientos y lo mejor lo estas mejorando, bueno sigue con tu aventura! y gracias por darme algo que leer...
ResponderEliminarjajaja and isn't it ironic? don't you think? (8) ironic - alanis morissette escuchala! muy buenaaa en vdd... y es q a todooos nos pasa algo parecido.. todo por el IMPULSO NERVIOSO de hacer algo "ya!!" jajaja... si te contara mis historias.. ia habra tiempo :P
ResponderEliminarsigue escribiendoo... la aventura recien empieza! ;)