Azucar sin Sal

Azucar sin Sal

sábado, 28 de febrero de 2009

Cuando lo mío NO es tuyo




Sin temor a equivocarme podría afirmar que todos, sin excepción, en algún momento de nuestra infancia hemos pasado de alguna u otra forma por la molesta y vergonzosa reprimenda de nuestros padres en cuanto a compartir se refiere. Ya sea por negarnos a dar a otros nuestros juguetes, nuestra lonchera u algún otro objeto, en alguna ocasión nos ha picado el “bichito” del egoísmo, esas ganas de no darle a los demás algo que consideramos nuestro y de una manera categórica negárselo sin importar de quien se trate.
A pesar que nuestros padres nos mencionaran en reiteradas oportunidades y de todas las formas posibles que el compartir es una práctica correcta y que debe convertirse en un hábito de nuestra persona, con el transcurrir del tiempo he de discrepar totalmente con esta idea. El motivo de mi rechazo subyace en el hecho de que con forme vamos creciendo nos empezamos a dar cuenta que tenemos un espacio personal en el cual nosotros mismos somos por así llamarlo los genuinos y únicos dueños. Este espacio comprende una gran cantidad de componentes como lo son nuestros padres, una mascota (un fiel perro el cuál nos obedezca únicamente a nosotros, por citar algún ejemplo), la comodidad de tener un hobbie en el cual ocupar nuestro tiempo y sentirnos cómodos (y por qué no destacar visiblemente), un enamorado/a si es que se tuviese y por sobre todas las cosas un grupo de amigos. Es así que siendo concientes de este espacio de seguridad personal nos vamos abriendo paso ante las diversas circunstancias que la vida nos depara. Justamente la vida nos lleva a situaciones en la cual este espacio personal se ve “amenazado” por otras personas, que incluso curiosamente pueden pertenecer a dicho espacio. ¿Cómo es posible esto? Muy simple, al tener múltiples lazos de amistad, puede darse el caso de que un amigo muy apegado a uno roce continuamente con este espacio personal, logrando entrometerse en nuestra intimidad, que siendo conciente o no, hace que el espacio personal de uno cambie.

Un ejemplo de la perturbación del espacio personal puedo manifestarlo con el siguiente hecho que me ocurrió hace unos días en la universidad.

Al empezar el año y ver que las clases de mi primer ciclo comenzarían recién a finales de marzo decidí aventurarme a matricularme en unos cursos de verano con el objetivo de no pasar de vago 3 meses y afianzar mis conocimientos.. y claro esta, con el objetivo de conocer gente e ir familiarizándome con el ambiente universitario
(que podría también traducirse con encontrarme a alguna chica con la cual ilusionarme y pasar así el verano). Con el transcurrir de los días y llegar casi a los dos meses de clases logré conformar un grupo de amigos entre comillas (vale recordar que la amistad se va gestando con el mutuo conocimiento y el agrado de las personas), con los cuales empecé a pasar momentos agradables en las tediosas mañanas de verano, ya sea mofándonos del profesor de turno o con los despistes emocionales de uno mismo.
Al mismo tiempo que frecuentaba con estos nuevos amigos, seguí también manteniendo relaciones de amistad con mis viejos y queridos patas del cole, los que nunca se olvidan y que gracias al destino tengo la dicha de que me acompañen ahora en la universidad.

Ahora bien, es también común o normal, como quieran llamarlo, que tanto los amigos ganados en la universidad como nuestros viejos amigos se conozcan e interactúen entre sí, ya que tienen en común justamente el conocerlo a uno., pero es aquí donde uno puede sentir la perturbación de su espacio personal cuando se da el caso que algún viejo o nuevo amigo interactúe continuamente con los del otro grupo, y no hablo de uno o dos, sino con todo el “paquete” completo. Es así como los acercamientos a la manchita se convierten en una rutina, total tu “amigo/a” es ahora una parte de ti. Las conversaciones son ahora también comentadas por él/ella, las noticias, las historias, los planes que se harán en el futuro le competen también a él /ella, e inclusive se da el lujo de agarrarte de punto aún cuando te joden por asuntos del cole, lo cual te hace pensar dentro de ti ¿Qué miércoles le pasa a este/esta?

Volviendo a mi historia, uno de mis viejos amigos, pongámosle “Y” empezó a conocer y a tratar al grupo de los nuevos. En un principio esto no tendría nada de raro ni molesto, porque es lo más normal del mundo, como mencioné anteriormente, pero con forme transcurrió el tiempo “Y” empezó a adentrarse mucho más en el espacio mi personal, y a pesar de que haya sido de una manera casual, comenzó a incomodarme en demasía por la cercanía que mostraba tanto conmigo como con los demás. Fue en ese momento donde comencé a pensar si es que lo que sentía con respecto a “Y”, era normal o sólo el hecho de que comienzo a pensar que soy celoso, pero el punto más álgido de la historia tendría lugar en la última semana de clases, donde “S” una muy simpática y perteneciente a este grupo de nuevos amigos comenzó a tratar con “Y”. A pesar de que fueron pocas las ocasiones en las que estuvieron frente a frente, en cada una de ellas sentía una exacerbada ira, una sensación desmesurada de inseguridad..¿miedo a perderla? ¿miedo a pensar de que “Y” le caería mejor? o sólo era el hecho de no conocer y tratar a las también simpáticas amigas de “Y”. Pero por desgracia y para variar, no supe la respuesta a tal sentimiento en ese instante, y por el contrario, haciendo honor a mi chapa de engreído no tuve mejor idea que encerrarme en mi silencio y hacerme el niño molesto delante de “S”.
No se si a modo de consuelo pueda decir que horas después ella “S” preguntaría el por qué de mi enojo lo cual me hizo sentir bien, pues sentí que le importo, pero lo que en realidad gané al final de ese día fue la desazón de desconfiar de mí mismo, y lo más triste de un buen amigo como “Y”.

No se si lo que comenté a continuación sea algo que les pase a todos, pero quise compartirlo para que si en un futuro les llega a pasar no cometan el error de desconfiar primero de sí mismo y luego de un amigo. La confianza es importante para el desarrollo personal de uno, todos tenemos algo especial por el cual somos únicos, a pesar de que más de uno crea lo contrario.
También me pongo a pensar a futuro.. ¿“S” seguirá siendo mi amiga? ¿ terminará siendo más cercana a “Y”?

2 comentarios:

  1. Reclamar lo tuyo, como propio viene desde que el hombre creo la "PROPIEDAD PRIVADA", que fue base del esclavismo, que luego se convirtio en feudalismo,etc ,etc... y que trae consigo ahora el mundo capitalista en el que vivimos. Quiero decir que la gente que gobierna ahora nuestro sistema economico, politico y social, se basa en un egoismo, que este post describe muy bien, infantil, por tanto, somos guiados al futuro por un grupo de personajes infantiles, que no han madurado lo suficiente para encontrar una solucion coherente y fuera de su "egoismo justificado".
    Un tema muy aparte es lo del final, cuando hablamos de sentimientos no usamos la logica para comprenderlos, es un tanto mas complicado, los sentimientos no se rigen por un conjunto de reglas, son traicioneros, imprevesibles y muy, con el permiso del dueño de este blog, jodidos. Por eso todos hemos pasado, los celos de los amigos, y en especial las amigas, pero creo que la solucion más confiable es ver, que la amistad verdadera perdurara a pesar de las adversidades. Un post interesante, debatible y entretenido.

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  2. Lejos de todos los eufemismos y términos "elegantes" del autor, quiero decir que este caso es uno de los tantos en los cuales se ve involucrado el ser humano. Desde mi punto de vista, los seres nacen con todos los defectos y todas las cualidades solo que no se desarrollan del mismo modo. Por lo que puedo deducir que, tu egoísmo se basa en las circunstancias en las que has desarrollado tu vida social

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