Azucar sin Sal

Azucar sin Sal

lunes, 11 de enero de 2010

Despedidas


Para quien inspiró el seudónimo de MEGES. Porque te acompaño a pesar de ser uno más.


Porque todo en la vida lleva impreso un sello que indica la fecha de caducidad.
Todo es perecible, frágil ante las tempestades de la vida, ante el paso de los
días, de los meses y de los años. Todo se desvanece en un horizonte que se
agiganta a la espera de llevarnos a nosotros también. El fin es nuestro puerto,
y el olvido nuestro destino.

Porque te despido hoy mi querido y entrañable amigo. Te despido no entre lágrimas, pero tampoco no otorgándote la sonrisa que mereces. Mi rostro sólo es un indefenso lienzo en blanco que se resiste a ser pintado por el barbón que tú y yo conocemos. Quisiera decirte unas palabras, quisiera implorarte que no te vayas, quisiera darte ánimos y alentar su decisión de partir por un destino mejor. Lamentablemente mi viejo y gran amigo, no puedo hacerlo. Mis labios se juntan e impiden que mi boca promulgue un discurso del cual muy probablemente me arrepienta más tarde, cuando tú ya no estés más acá.

Sólo quisiera que me volvieras a hablar para decirte cuánto te aborrezco. Cómo quisiera que te volvieras a mí para decirte con suavidad que significaste la decepción más grande y dolorosa para mi persona. Cómo quisiera que recordaras que aún existo en esta vida, y me buscaras. Al encontrarme, cómo quisiera decirte que detesto aquel día en el que nos conocimos.

La tarde es soleada en el día de tu partida. Quizá esta sea la mejor atmósfera para enmarcar el momento. Tu único acompañante te espera en la sala de embarque. Ella me sonríe tibiamente a la distancia, seguramente impacientada por tu demora mientras observa a la distancia nuestros cuerpos dispuestos en un ángulo peculiar, parados en medio del silencio que existía entre los dos. En medio de dicha escena, los demás pasajeros avanzan a paso lento mientras nos damos cuenta que ese punto final se ha enmarcado en nuestros pensamientos, y en nuestra conversación. Nos contemplamos una vez más, y conteniendo las palabras nos damos un último apretón de manos.

Tu figura se trasluce por las paredes de mi habitación, tu reflejo aparece en las resquebrajadas lunas de mi ventana. Tu rostro se ve diáfano a pesar de los obstáculos que intento colocar inútilmente. Cada mañana despierto con la desventura del saber que continúo pensando en ti, que todavía permaneces instalada en cada pensamiento, en cada actividad del diario. Pero a pesar de todo ello, puede tener la certeza, la convicción de decirte que No volveré mañana, no, pasado tampoco. No me preguntes por el mes siguiente ni mucho menos por el año que vendrá. La palabra década parecerá poco, y el siglo se quedará corto. El futuro se avizorará lejano y el jamás no alcanzaría para cubrir esta distancia. Tu piel no volverá a pasar por mis manos, y tus preocupaciones dáselas a quien se encuentre a tu costado. No preguntes por mí, a pesar que de cuando en cuando yo lo haga por ti. No me pidas explicaciones, ni mucho menos preguntas que no pueda dar.


Entonces te veo partir, y en cada paso que das un recuerdo me susurra lo mucho que significaste en mi vida. Te alejas, y contigo se van los mejores años, los mejores pasajes de un libro que continúa escribiéndose y una obra que sigue su curso sin uno de sus más queridos personajes. Te vas, y ahora no se nota el blanco y negro de la escena que presencio. Te vas ante la impotencia que siento al no poder hacer un pacto con el tiempo para lograr que te quedaras un minuto más.
Me diste un apretón de manos y esperabas que nos encontráramos de nuevo en esta vida. Sin embargo tu deseo queda sólo en eso justamente, unas palabras eclipsadas por la desolación que significa perdernos por el horizonte del mañana. Por la incertidumbre de qué haremos y cómo terminaremos realizándonos como personas. Tú, un hombre que ya cursa la barrera de los treinta, y yo un adolescente que se convierte en hombre, aunque no sepa aún las dificultades de la vida.

Lamento haber sido una decepción. Me entristece saber que esperabas algo más de mí, como amigo, como persona. Te pediría un porqué a tu alejamiento, a tu frialdad a la hora de tratarnos personalmente, o por medio del teléfono. Tu tono de voz nunca volvió a ser el mismo de aquel noviembre donde celebramos un aniversario más de amistad. ¿Hablar de nuevo? No gracias, es en vano. Cuántas veces lo hicimos, cuántas promesas dimos en aras de un sentimiento que perduré más allá de los tiempos, más allá de las distancias. ¿Desear volver a escuchar tu voz? Lo lamento pero ya olvide cómo era.

No habrán cartas de por medio, mucho menos postales del lugar donde estemos. Tan solo quedarán los recuerdos esporádicos de qué será de nuestra vida, y del cómo nos encontraremos. Los años y las tempestades nos cambiarán, nuestros ojos observarán con tristeza las intransigencias de la muerte que nos rodea, del olvido que atrapará a más de uno de nuestros seres queridos. Al mismo tiempo, también observaremos con nostalgia los Deja vu que nos traerán de vuelta los momentos con nuestros seres queridos, con nuestras viejas pasiones.
Más tarde, cuando ya estemos en el lecho de nuestra muerte, de esa siesta de la cual no despertaremos, nos recordaremos por un instante pensando en qué fue del otro.

En cada diámetro de mi piel, están inscritas las llamadas que no respondiste, o no quisiste contestar. En mis retinas se vislumbran todavía las visitas que nunca realizaste en desmedro de una espera que continúa hasta hoy. Una espera que perduró gracias a la esperanza que se acuñaba en un deseo de verte nuevamente y saber que estabas ahí, y todo esto no era más que una simple molestia. Lamentablemente nunca retornaste por el umbral de aquella puerta que hasta el día de hoy siempre estuvo abierta para ti.

Ya no estaré para reclamarte un cariño, mucho menos una atención para ese tiempo, en el cual me recuerdes intempestivamente. Ya los puntos suspensivos que trataba de ponerle a nuestro breve relato se habrán convertido en un seco y cortante punto final. A pesar del término que aparentemente se vislumbra escrito, podrás darte cuenta de la ternura y el dolor con el que está impregnado aquel punto. Sin importar la oscuridad de su color, los mil trazos del que este compuesto para intentar captar tu atención sabes que en el fondo de aquella oscuridad se encuentra el umbral de aquella puerta que permanece abierta esperando a que te aventures a penetrarla, vuelvas a la estancia que te espera eternamente, intentado recobrar aquello que nunca se debió borrar.

5 comentarios:

  1. este para mi mi a sido el mejor de los post que he leido en toda mi vida....
    Se podria decir que estar indetificado con con ciertos parrefos y fraces contribullen a ello.

    Eres Grande =D

    ResponderEliminar
  2. mejorando post a post. felicidades meges.

    ResponderEliminar
  3. Graciias xq de un modo u otro me das fuerzas para poder continuar, a pesar de star viviendo tu post n stos momntos. M siento capaz de poderlo superar :)

    ResponderEliminar
  4. no se lo que tngo que hacer, no se si decir lo que tengo guardado o seguir tragandom las palabras q hace tanto reclaman libertad..despues de todo ya no importa lo q haga ni mis intentos estupidos x arreglar lo q ya no existe, verdad?
    Odio que todo me recuerde a el, que su imagen se siente a mi lado al desayunar. Odio ver su foto en la esquina de mis cuatro paredes, odio q m recuerde que nunca lo busque, que lo perdi de la peor manera, que yo lo deje ir.. detesto esa foto la desteto tanto tanto, pero cuando estoy dispuesto a sacarla la dejo en su lugar, necesito su compañia asi sea de una foto necesito mirarlo una vez mas
    De rato en rato atormento mi mente leyendo lo q alguna vez el m dedico..y trato de recordar el momento preciso en que abrase su delgado cuerpo x ultima vez.
    Lo unico q m queda por hacer hoy es seguir evitando q m pregunten por el, tratare de esconder todo lo q m recuerde a el aunque su sombra viva conmigo hace meses.
    Quiero salir a caminar hasta el fin del mundo, quiero imaginar q camina a mi lado contandome su ultima azaña, solo pido escuchar esa voz que nunca olvide una ultima vez asi sea de casualidad..quiero encontrarlo en alguna calle, no importa si no se da cuenta q estoy junto a el.. solo kiero verlo, saber q esta bien, que todo le va bien.
    quiero verlo sonreir, quiero q su sonrisa cierre mi boca, quiero q m diga q ya no es necesario agregar nada mas a mi tonto discurso. Quiero q su sonrisa me diga q nunca le hice falta, que lo mejor q le pude dar fue mi ausencia.

    ResponderEliminar
  5. Gran post, es parte de tu caracter el no quedarte estancado en donde te encuentras, siempre buscas más y hoy demuestras una vez más ese carácter.

    Dejar atrás un pasado oscuro y renacer para un futuro lleno de luz ha sido para muchos, incluyendome, un sacrificio casi utópico debido a los paradigmas que la sociedad nos otorga, cuesta despedirse pero el corazón es aquel que pone ciertos límites, y solo sabe decir nunca pierdas la luz que llevas dentro de ti, la esperanza.

    Excelente post y disculpa la demora, sigue escribiendo, siempre adelante y exitos, mi hermano de promocion ^^

    ResponderEliminar